Laponia Noruega. En busca de la Aurora Boreal

Fantástico post en el que mi gran amigo Pablo nos cuenta este interesante viaje y una experiencia única

Auroras boreales
Os presento el viaje En busca de la Aurora Boreal: un viaje lleno de aventura y, sobre todo, una experiencia única.
El objetivo del mismo era poder ver auroras boreales de primera mano. Por ello, lo importante era ir al lugar donde mejor se pudiesen divisar.
Generalmente, un destino muy típico para verlas es Rovaniemi, sobre todo en invierno y con niños, pues supuestamente está la villa donde vive Papa Noel. Sin embargo, el hecho es que es un lugar turístico y saturado de gente.
Rovaniemi además está por debajo del Círculo Polar Ártico y hay menos probabilidades de divisar auroras boreales.
Tromso es, actualmente, una de las mecas de aquellos que quieren ir a ver uno de los espectáculos naturales mas impresionantes.

¿Cuándo ir?

La mejor época para ver auroras boreales es en invierno, y con mayor probabilidad  desde octubre a noviembre y entre febrero y primeras semanas de marzo.
Nosotros elegimos ir a finales de febrero por la gran cantidad de actividades de invierno que se pueden hacer y que mas adelante contaré.

¿Cómo verlas?

Uno ha de ir a cazar la aurora boreal, es decir, hemos de preparar la salida para verla, salir con nuestros aperos (cámaras, trípodes, comida…) y, sobre todo, mucha paciencia.
Son visibles con mucha mayor frecuencia entre las 19:00 y las 22:00. Lo mejor de todo es que en Tromso hay una App meteorológica que te predice el nivel de probabilidades de divisar Auroras y el sitio exacto para verlas (puedes buscarla en PlayStore gratuitamente). Es muy fiable. Seguramente, sin ella no la hubiéramos visto.
En Tromso hay múltiples tours que por algo más de 40 € te venden una excursión para ir a cazar auroras boreales. Salen carísimos, porque van a buscarlas aún cuando el cielo está totalmente encapotado, engañando así a los clientes, pues de sobra saben que no se verá nada.
Suelen ser autobuses atestados de gente que paran en lugares maravillosos pero que pierden el encanto al bajar de repente 50 personas de un autobús.
Lo que hicimos nosotros es alquilar un coche 4×4. Gracias a la App, que te indica el lugar para verlas, y el mapa proporcionado en la oficina de turismo, el cual te muestra los mejores lugares alrededor de la ciudad (en un máximo de 20km de distancia), salíamos a cazarlas en medio de la noche con una pizza y un par de cervezas.
Divisando un fiordo un día, u observando las montañas otro. Siempre dentro del coche con los asientos calefactables y con la mejor compañía posible, la espera era genial.

Nuestra caza de la aurora

Llegamos a nuestra última noche y no habíamos podido ver ninguna, pues había estado toda la semana el cielo cubierto. Ya  habíamos desistido de poder llegar a verla, pero de repente vimos en la App que a las 22:00 había muchas probabilidades de ver la aurora boreal a las afueras de Tromso, así que nos cogimos nuestras pizzas y cervezas y allá fuimos.
Aparcamos  y esperamos, viendo cómo el cielo estaba cubierto por completo, casi desilusionados. Soy de los que cree que si quieres realmente algo se cumplirá, así que lo deseábamos con todas nuestras fuerzas…
Tanto lo deseamos que, entonces, ocurrió.
Comenzaron a  abrirse las nubes y el espectáculo más increíble empezó: los colores verdosos y azulados se movían ante nosotros mientras saltábamos, mientras nos abrazábamos sabiendo que estábamos en el cenit de nuestro viaje.
Toda persona debiera alguna vez en la vida poder ver semejante baile de la naturaleza en el cielo.

Pero hay más experiencias en Noruega, como...

Alojamiento y actividades

Hicimos 3 noches en Tromso, 2 noches en una casa de madera frente a un fiordo y 1 noche en una cabaña de madera como dormían los antiguos lugareños.
Nosotros estuvimos en el destino 7 días y 6 noches. Las actividades que llevamos a cabo fueron todas contratadas por nuestra cuenta y visitando lugares a nuestro aire.

Raquetas de nieve

Ruta con raquetas
Ruta con raquetas en los alrededores de Tromso en Ersfjordbotn
Tromso y sus alrededores son ideales para hacer excursiones con raquetas de nieve. En la ciudad venden múltiples tours por unos 60 € mínimo, que te llevan  a hacer rutas en autobuses repletos de gente. Nosotros, por suerte, llevamos nuestras raquetas desde España (unas raquetas básicas son más que suficientes y  suelen costar unos 50 €).
Nosotros salíamos con el coche para visitar los alrededores y cuando veíamos una buena colina, montaña o fiordo allá que íbamos! Nos cruzábamos con mucha gente que en medio de una gran montaña hacían esquí totalmente salvaje, en medio de la nada. Parece ser que aquí, en vez de salir a correr, se calzasen los esquís y a disfrutar.
Es más, estuvimos en un barrio de la ciudad que el ayuntamiento había construido entre las casas en una colina de unos 200 metros una pista de esquiar gratuita y ésta estaba al lado de un colegio

Teleférico Fjellheisen y vistas desde el Monte Floya

Tromso desde monte Floya
Foto hecha desde el monte Storsteinen a 421 metros de altitud, hasta donde sube el teleférico Fjellheisen
Una visita obligada es subir al monte Floya en su teleférico y disfrutar de las vistas increíbles desde este monte que domina la ciudad. Nosotros decidimos aparcar en la falda de la montaña donde se coge el teleférico, pasando justo al lado de la catedral ártica, cuya construcción es uno de los iconos de la ciudad y calzarnos nuestras raquetas para subir por el camino marcado hasta coronar la cima.
Fue algo duro el ascenso con las raquetas, pero el premio mereció la pena. Una bebida bien caliente en el restaurante que corona la cima, viendo las luces nocturnas de la ciudad desde lo alto.
Para bajar cogimos el nostálgico teleférico inaugurado en 1961.

Polaria

Polaria
Es el acuario más septentrional del mundo. Su característica estructura arquitectónica simula unos bloques de hielo superpuestos entre sí.
Es una visita muy amena, ya que este pequeño acuario está diseñado para ser una experiencia educativa y lo es, sobre todo para los niños. Junto al Acuario se puede ver el barco de caza MV Polstjerna.

La fábrica de cerveza más al norte del mundo

MACK es la productora de cerveza más septentrional del planeta y el Pub Ølhallen, propiedad de la fábrica, es historia viva de Tromso. Está enclavada en un extremo de la calle principal de la ciudad. Nos tomamos una cerveza en el pub que tiene la fabrica abierto desde 1928. Con tiempo, puedes unirte a una de las visitas a la fábrica. Merece la pena probar la cerveza que se hace en Noruega en un lugar con historia como éste.

Trineo de perros

trineo de perros
Una actividad muy recomendable es subir a un trineo tirado por perros. Nosotros dormimos una noche en una cabaña inuit de madera y por la mañana hicimos una excursión conduciendo nosotros el trineo. Una sensación inolvidable que seguro volveré a repetir.

Lago Prestvannet

Es un pequeño embalse  en lo alto de la ciudad construido en 1867, que actualmente ha quedado como una reserva natural que en invierno se hiela y deja a los lugareños patinar sobre él.
Cuando fuimos nosotros, había nevado mucho y estuvimos andando por encima de la lámina de agua helada con las raquetas. La gente parece utilizarlo para practicar esquí de travesía también.

Museo polar de Tromso

Este museo construido en una antigua casa de aduanas que data de 1830, recrea y expone las expediciones árticas que salieron desde Tromso y exponen cómo la ciudad fue el centro de la caza de focas de Noruega.
Ciertamente, el museo puede ser un poco desagradable: visitándolo uno puede tener conciencia de la cantidad de focas que se cazaban hace no muchos años. Aunque yo me quedo con la parte de las expediciones de alguno de los mas famosos exploradores de la historia, como lo fue Amudsen y Helmer Hanssen, mucho más amena y respetuosa con la naturaleza.

Alquilar un coche

alces
Es una alternativa más que recomendable. Te da la libertad de ver los alrededores de Tromso y no es caro (un 4×4 son unos 50 € por día).
Además, es una experiencia única conducir por carreteras heladas con un coche con ruedas de clavos. Allí, las carreteras están heladas, ya que no tiran sal como en España. No lo hacen porque, por un lado la sal contamina los campos y, además, para evitar accidentes con los alces. Según nos dijeron, estos animales(tan comunes en Noruega y en su gastronomía) bajaban a las carreteras a chupar la sal que habían tirado en ella, provocando colisiones.

Alpes Lyngen y las motos de nieve

motos de nieve
Motos de nieve en los Alpes Lyngen
Un lugar que hay que visitar son los Alpes Lyngen, un paraje a poco más de una hora de Tromso con montañas espectaculares que se elevan a los casi 2000 metros y con un paisaje soberbio.
Allí nos esperaban las motos y sus guías alocados, ¡un subidón de adrenalina el pilotar por estos parajes! La ruta, de algo más de dos horas, se hace más que suficiente, pues pilotar estas potentes y pesadas motos requiere esfuerzo.
Al acabar la ruta, nos sentamos junto al fuego en el interior de la cabaña  típica de los esquimales inuit, construida en madera.
Allí, nos comimos una sopa caliente de Alce con patatas: un plato típico de la región cuyo sabor y textura se puede asimilar a carne de caza o venado.
Y este es mi viaje a la Laponia Noruega pero hay cientos más. Comparte el tuyo!
Pablo

El gatillazo del Rey León

leones copulando

¿Es tan fiero cómo lo pintan? ¿Qué ocurre cuando el león rechaza a una leona para aparearse?

Oír el rugido de un león acongoja, por no usar otra palabra menos correcta. Tensa todos los músculos de tu cuerpo.
En ese momento eres más consciente que nunca de lo vulnerables que seríamos si nos topáramos con un ejemplar en medio del Serengeti.
También es cierto que la generación que creció con la película de Disney y los documentales de La 2 tenemos muy idealizado al rey de la sabana, pero… ¿Es para tanto?
Cierto es que se trata del felino más grande y fuerte. Sí, pero no el mejor cazador. De hecho, es bastante peor si lo comparamos con el leopardo, uno de los más letales y agresivos.
El león es bastante lento en comparación con sus presas. Además, tiene una resistencia horrible debido a que su corazón es muy pequeño en relación al tamaño de su cuerpo.
Eso le convierte en una máquina de matar con unas baterías que se agotan con bastante rapidez. Así, sus posibilidades de éxito en una cacería son algo reducidas.
No es raro en un safari en medio de África verles tumbados a una sombra resoplando mientras observan impasibles un grupo de gacelas pasear alegremente.
En la época de reproducción ocurre un suceso curioso. El macho y la hembra están una semana completa copulando cada 30 minutos. Literalmente no hacen otra cosa.
Al final del ciclo, el macho es incapaz de seguir el ritmo que la hembra le pide y desoye sus insinuaciones. Cuando vuelve a recuperar las fuerzas y es él quien acecha a la hembra, ésta no se lo toma demasiado bien…
Todo el viaje lo hicimos con Lilac Safari. Nos lo habían recomendado y, la verdad, mejoró las expectativas. Viajamos con Paul en la parte de Kenia y con Sandy en la parte de Tanzania.
Fue un auténtico lujo disponer del vehículo 4×4 para dos personas.
¿Tienes alguna anécdota con estos animalitos? Deja un comentario
Alberto

Costa Brava, 6 lugares que debes visitar

La costa de Cataluña esconde rincones increíbles, pero sin duda la Costa Brava se lleva la palma por su belleza natural y salvaje.

La mezcla de pequeños pueblos medievales muy bien conservados, playas naturales entre acantilados y un mar limpio y bastante tranquilo hacen de la Costa Brava un lugar del que raramente te olvides.

Girona

girona
Si vienes desde Barcelona en coche, prácticamente se trata de la primera parada. Inesperadamente, se trata de una ciudad muy bella, tranquila y con un casco antiguo muy bonito para recorrer andando.
Desde la parte baja en que se encuentra el barrio judío puedes acercarte a ver un puente construido por Eiffel, cuya estructura es imposible que no te recuerde a la Torre Eiffel de París.
Éste y otros puentes, que sobrepasan el río Onyar, arrancan entre el enjambre de casas que se arremolinan en las orillas y que, guardando las distancias, recuerdan a las casas Colgadas de Cuenca.
Más adelante, te das de bruces con la Catedral, el Monestir de Sant Pere de Galligants y otros más, que junto con la muralla, que rodea esta parte de la ciudad, te transportan a la edad media.

Pals y Peratallada

pals
Saliendo desde Girona en dirección a la costa y pasando por La Bisbal d’Empordà (altamente recomendable parar allí a comer en la Pizzería del Tasmania) se accede a estos dos pueblos a los que el reloj se les paró hace 500 años.
Peratallada es apenas una pequeña villa que, a pesar de que está infestada de turistas, es fantástica pasearla entre callejuelas empedradas y muros de piedra decorados con flores y vegetación. Un lugar que embauca.
Pals es un poco más grande, ya que ha crecido entorno al casco. El paseo puede ser menos espectacular que el anterior, aunque merece mucho la pena porque tiene el premio de divisar el mar por primera vez: el Mediterráneo entre acantilados escarpados y unos islotes asomando a pocos cientos de metros de la costa. La vista es fantástica.

Calella de Palafrugell

calella de palafrugell
Parada obligada en tu recorrido, sobre todo si piensas ir en coche. A las afueras hay un par de calas entre acantilados de visita obligatoria: El Crit y El Golfet.
Dentro del propio pueblo, hay otra cala en la que se puede tomar el sol entre las barcas de pescadores que hay varadas en la arena. Además de una estampa curiosa, el agua está inesperadamente muy limpia y alrededor se amontonan establecimientos en los que se puede comer algún pescado capturado esa misma mañana.

Begur

begur
Subiendo por la costa se pasa por la Cala de Aiguablava, justo al lado del Parador. En verano, está a tope de turistas pero es un fantástico lugar para realizar buceo y snorkel. Hay varias empresas que realizan excursiones desde la misma playa.
Más adelante, se llega a Begur, que además de tener un par de playas que merece mucho la pena visitar y darse un bañito, recorrer sus calles es una auténtica pasada, mezcla de paisaje, construcciones medievales y el Mediterráneo como actores principales de este rincón de Girona.

Roses y Empuriabrava

Podríamos decir que es lo más parecido a una típica estampa de costa levantina. Edificios de hoteles y apartamentos muy cerca de una amplia playa muy bien cuidada y un paseo marítimo que surca ambas localidades. Es cierto que no cuadra con el resto de lugares pero tiene un ambiente familiar, tranquilo y cómodo para el viajero que merece la pena disfrutar.

Cadaqués

cadaqués
Último y más importante de todos los escondites que guarda esta joya del Mediterráneo. Refugio de Salvador Dalí durante muchos años, la foto de este viaje se la gana este pueblecito de casas blancas, ambiente nocturno, playas minúsculas y de cantos, agua cristalina y refrescante, restaurantes exquisitos con pescado fresco y, sobre todo, alucinantes paisajes que entremezclan acantilados de vértigo y pequeñas calas que se divisan a sus pies.
Desde allí, es obligado visitar el Faro de Cap de Creus -cuidado con las curvas y la carretera, que tiene mucho desnivel- y Portlligat, donde se encontraba realmente la residencia de Dalí. La visita a la casa no es nada del otro mundo, pero sirve para hacerse una idea de la excentricidad de este genio de la pintura: decoración sobrecargada, curiosidades y «obras de arte» que no se pueden catalogar dentro de ningún movimiento artístico. Por cierto, también hay varios de sus famosos huevos a lo largo de la finca del pintor.
Si me dejo algún sitio por recomendar, ayúdame. Deja tu aportación en los comentarios y ayuda a otros viajeros.
Alberto

(Sobre)vivir un terremoto en Tokio

Sentir temblar la tierra bajo tus pies puede resultar una experiencia inolvidable... o una terrible pesadilla

Aviso twitter terremoto
Este es el aviso que recibí en el móvil 20 minutos después de sentir el temblor.
La vibración de la silla sobre la que estás sentado. El leve tintineo del menaje. El rumor de la estructura de todo el edificio en el que te encuentras alojado en una quinta planta. Son todas las señales de aviso que necesitas para descubrir que sí, estás viviendo un terremoto en Japón.
He de reconocer que entre las expectativas de viaje a uno de los sitios con mayor actividad geológica del planeta, uno espera sentir un terremoto, aunque sólo sea por aquello de sobrevivir una situación de emergencia.
Creo que todos nos hemos preguntado alguna vez lo que se debe sentir al vivir una experiencia de cierto riesgo y hemos aventurado lo emocionante que sería vivir esa «situación límite».
Toda esa adrenalina recorriendo tu cuerpo sin permitirte pensar fríamente para tomar la decisión más racional para conseguir salir airoso y, sobre todo, la terrible sensación de descontrol de la situación. Lo más parecido a vivir dentro de una película de acción.
Pues bien, la víspera de la noche de Reyes de 2017 recibí una pequeña dosis de esa situación de riesgo en Tokio. Aunque, todo hay que reconocerlo, fue bastante light.
Estaba descansando en la habitación de mi apartamento después de cenar cuando empezó el temblor de aproximadamente 20 segundos de duración. Para el que lo vive parecen 20 años, porque la cantidad de ideas que se pasan por la cabeza a toda mecha… «¿es? ¿no es? Pues sí, es un terremoto» «me pongo de pie, ¿a ver si mantengo el equilibrio?» «¿debo ir a algún lugar seguro de la estancia?» «¿va a sonar algún tipo de señal de alarma del edificio?«
Toda la curiosidad y emoción del momento se esfuma tras 5 segundos. Los siguientes 15 segundos el temor va in crescendo a medida que observas como aquello no para de temblar. Que la tierra firme, el medio en el que el hombre se siente más seguro, se revuelve bajo tus pies.
Inevitablemente surge ese miedo irracional que te recuerda los terribles bamboleos que siempre has visto en las noticias durante otros sucesos sísmicos similares.

Y es entonces cuando quieres que pare.
Pero no se detiene. El temor se convierte en un silencio incómodo que recorre la habitación y que te paraliza. «¿Debo buscar un sitio seguro en el que resguardarme o estoy exagerando?» En el pasillo del edificio o en los apartamentos contiguos no se oye a gente alarmada, así que debe ser «normal». Pero claro, los japoneses están acostumbrados a este tipo de situaciones… «¿Qué hago?»
Por fin, el temblor se detiene. Pero a ti, la mosca detrás de la oreja ya no te la quita nadie… ¿Y si vuelve? ¿Y si ese temblor es el preludio del big one?
Inmediatamente después, buscas un sistema de alerta en Twitter y recibes en el móvil el motivo de tu desasosiego. Un seísmo de «sólo» 5.3 de magnitud y con epicentro enfrente de la costa de la tristemente famosa Fukushima.
Casi nada para lo que están acostumbrados por estas tierras. Y un recuerdo para toda la vida: ya puedo gritar a los cuatro vientos que (sobre)viví a un terremoto en Japón.
¿Has vivido alguna experiencia similar? Cuéntamela: deja un comentario en el post.
Alberto

Las 10 calas de Ibiza que no te puedes perder

La isla con más marcha del Mediterráneo también tiene algunas de las mejores playas

Aparte de ser uno de los lugares favoritos de vacaciones de famosos y amantes de la música tecno y la fiesta nocturna (y diurna), Ibiza es una isla preciosa perteneciente al archipiélago de las pitiusas -junto a Formentera, otra joya del Mediterráneo occidental.
Después de visitar y disfrutar playas y playas en sitios recónditos y paradisíacos, la conclusión que saco es que tenemos, sin duda alguna, las mejores playas del mundo en el mar Mediterráneo. No sólo por limpieza y accesibilidad, sino por la belleza salvaje y natural del paisaje entorno a estas.

Cala'n Bossa

Al lado de la ciudad de Ibiza y muy cerca del aeropuerto. Se caracteriza por su ambiente festivo y por sus cálidas aguas. Música y gente joven a todas horas en el famoso Bora Bora, además de actividades náuticas. Quizás una de las playas más»comerciales» de Ibiza pero que sin duda hay que visitar.

Ses Salines

Una cala bastante larga y con un par de chiringuitos donde comer o tomarse una cerveza cuesta un ojo de la cara, pero siempre hay gente que pasa entre las toallas ofreciendo fruta, bebida… Es probable que te cruces con algún famoso porque es la playa que suelen visitar. El parking sale por unos 5€.

Sa Caleta

Muy cerca de Ses Salines se encuentra este pequeño rincón de Ibiza que se caracteriza por estar enclavada en un pequeño acantilado. Con vistas en dirección a la Isla de Formentera y con una foto para el recuerdo desde un agujero en el propio acantilado al que se accede desde una cueva. Hay un restaurante en el que se come prácticamente en la playa. Eso sí, prepara la billetera.

Cala Salada y Cala Saladeta

Quizás una de las más auténticas y menos acondicionadas. Para llegar a ella hay que dejar el coche en un camino de tierra y bajar andando por un acantilado, por lo que es recomendable utilizar escarpines ya que es incómodo caminar con las chanclas. Es curioso ver como la gente se acomoda en la roca a los pies del acantilado a tomar el sol o descansar. Un magnífico sitio para hacer snorkel pues se amontonan gran cantidad de peces y el agua es cristalina y con mucha visibilidad. Verás a algún atrevido saltar desde alguna parte de la roca al mar. No hay que pagar parking.

Cala Aigües Blanques

En el este de la isla y bastante apartada del mogollón alrededor de la capital, se encuentra esta playa de arena de color rojizo que se caracteriza por tener un sector nudista y una zona de barros naturales. Es gracioso ver a la gente totalmente desnuda y embadurnada de barro seco tomar el sol o dando un paseo en la orilla. El agua, totalmente cristalina (de las más claras de toda la isla) deja a la vista una serie de islotes a los que se puede llegar a nado con facilidad. Si miras a la derecha desde la orilla divisas Tagomago, una isla privada y exclusiva que se alquila por un «módico» precio. Hacia la izquierda se distingue la caja de San Vicente.

Cala San Vicente

Cerca de la playa de Aigües Blanques y relativamente cerca del famoso Mercado de las Flores se encuentre este pequeño núcleo urbano, bastante tranquilo, pero con todas las opciones hosteleras a orillas del mar. Debido a que hay mayor competencia, uno se puede permitir sentarse en una terraza sin miedo a recibir una cuenta que le haga difícil digerir la comida. Quizás uno de los sitios más apropiados para acudir con familia e hijos a la isla.

Cala Benirrás

La playa de los hippies… sorprende por su belleza y ambiente. Al final encontrarás una pequeña comunidad hippy con un ambiente que invita a la gente a desinhibirse y envidiar, por unos momentos, su modo de vida despreocupado. El atardecer, con la música de sus tambores de fondo mientras el sol se esconde por el mar es, sencillamente, mágico.

Cala Conta

Una de las más frecuentadas y bellas playas de Ibiza. De nuevo, como ocurre con Benirrás o Cala D’Hort, es recomendable visitar por la tarde para observar la puesta de sol y alucinar con los matices de naranjas, rojos y rosas que toma el cielo. El agua es transparente y del característico color turquesa de las fotos de los folletos del Caribe. Al lado varios islotes entre los que destaca Conillera. Uno de los más grandes de los que rodean Ibiza. Al fondo de la playa también se puede ver la casa en la que solía veranear Elle MacPherson.

Cala D'Hort

Enfrente del magnético y majestuoso islote de Es Vedrá, se encuentra esta pequeña cala muy tranquila. El paisaje es impresionante, aunque hay que reconocer que no es una de las más cómodas, ya que parte de ella se encuentra en cuesta y la arena es ligeramente gruesa. Aún así, observar la belleza de la muralla de piedra que forma Es Vedrá a pocos metros de la orilla hace que merezca la pena visitarla.
¿Crees que me he dejado alguna cala importante que destacar? Deja un comentario y habla sobre ella
Alberto

Qué hacer en Formentera en un día

Disfrutar de esta maravilla en 12 frenéticas a la par que relajantes horas

Sí! Lo del fondo es un yate. Aquí la playa aún no está llena del todo y ya se ve bastante aglomeración de personas
A 30 minutos en ferry desde el puerto de Ibiza se encuentra el paraíso. Un paraíso muy caro y exclusivo al alcance de muy pocos bolsillos. Como dice algún lugareño mientras te quejas porque te ha cobrado 20 € por un bocata de atún con tomate y una lata de cerveza: «Venir de vacaciones a Formentera es caro: por eso yo vivo aquí». Sí, quizás esa sea una idea nada desdeñable… me imagino que el sueldo de un camarero en la hermana pequeña de las Pitiusas debe ser bastante majo.
El alojamiento, sobre todo en temporada alta, es un auténtico exceso. Por eso, tener el campo base en Ibiza e ir a pasar el día es algo bastante habitual entre los turistas. Lo normal es tomar el ferry ya que es la única forma de llegar (a no ser que tengas un yate o similar).
Al llegar al puerto de La Savina, lo primero que sorprende es la prácticamente nula infraestructura y núcleos urbanos que hay en la isla. En cualquier caso, lo mejor que se puede hacer allí nada más bajar del ferry es salir corriendo a alquilar una moto o un coche para visitar, en primer lugar, una de las mejores playas del mundo: Ses Illetes.
¿Qué se puede decir de Ses Illetes que no se haya podido decir ya? El mejor piropo que se puede hacer de este lugar es que las miles de fotos que te puedas encontrar en internet y que ponen los dientes largos a cualquiera son un fiel reflejo de lo que te vas a encontrar allí.
Ses Illetes se extiende por ambas orillas formando una lengua de arena. Elige orientación!
La playa es alucinante: arena blanca y fina, aguas de color turquesa y completamente transparente, islotes que asoman al fondo y a los que se puede llegar a nado con facilidad… y cientos de yates y veleros atracados frente a la isla. El paraje es cautivador. Sólo una pega: está a tope de gente, así que paciencia si te plantan una toalla al lado de la tuya sin dejar ni un centímetro de distancia.
Parking de motos de Ses Illetes. Uno de los pocos restaurantes de la playa: prepara la cartera
Como Ses Illetes está en la punta norte de la isla, hay una ruta a pie hasta llegar al pequeño estrecho que separa Formentera de otra isla deshabitada llamada S’Espalmador. Lo curioso es observar a gente cruzando el estrecho de apenas unos metros a pie o a nado para disfrutar de otras playas aún más desiertas y vírgenes.
La verdad es que Ses Illetes ya se merece un día completo, pero si tienes curiosidad por conocer otros rincones de la isla que se hizo famosa gracias a la película «Lucía y el sexo», relativamente cerca se encuentra Cala Saona, mucho más pequeña que la anterior pero con más comodidades.
Cala Saona al atardecer
Eso sí, le han planteado un hotel justo enfrente que no pega con el entorno. Al estar entre rocas, siempre hay más posibilidades de ver peces y fauna marina lo que es habitual ver varios tubos de snorkel merodeando en el agua. El atardecer desde aquí es fabuloso.
Por último, y antes de coger el ferry de vuelta a Ibiza, puedes ir a ver el atardecer a Cap de Barbaria, donde encuentra un faro al borde del acantilado desde el que se puede observar como el sol entra en el mar para desaparecer.
…Y seguro que se quedan muchos rincones increíbles por visitar, pero un día no da para más. Si te quedas con ganas, volver otro día para ver la zona de la Mola o la Playa de Mitgjorn es bastante factible: los ferries sale cada hora y comunican las dos islas en treinta minutos.
Y tu, ¿qué recomendarías de Formentera? Deja un comentario y comparte tu experiencia
Alberto