Qué hacer en Toronto: Cataratas del Niágara

No es uno de los grandes atractivos de Canadá, pero si haces parada allí, descubre qué no debes perderte

Cataratas del Niágara
Espectacular ver a los barcos luchar por mantenerse cerca de la cortina de agua
Ciudad 50%
Naturaleza 75%
No creo que nadie visite la capital de Ontario expresamente, porque tiene muy pocos alicientes turísticos, realmente. Pero si estás de ruta por Canadá o tienes que realizar allí una escala larga y te da tiempo a salir del aeropuerto, no desaproveches la oportunidad para visitar las Cataratas del Niágara.

Si necesitas alojamiento cerca del aeropuerto porque estás en una escala larga, el Sandman Signature es muy recomendable ya que tiene transfer gratuito del hotel al aeropuerto.

Para ir al centro de la ciudad hay un tren que sale desde el aeropuerto cada media hora -lo que tarda en llegar al centro- y no es muy caro. Al llegar a la estación principal y salir a la calle, la primera impresión es que estás en plena Gran Manzana de Nueva York: rascacielos y edificios gubernamentales con una bandera enorme ondeando en la fachada.
Un par de calles más adelante esa sensación se disipa, no hay muchos más edificios tremendamente altos, la bandera de barras y estrellas se sustituye por los clásicos rojo y blanco con la hoja de arce y los taxis no son amarillos, sino verdes y naranjas (bastante feos, por cierto).
Las posibilidades de turismo en la ciudad son bastante limitadas aunque siempre existe la posibilidad de dedicarle tiempo directamente a las Cataratas del Niágara:

Dar un paseo por "The Path"

Una red de galerías que recorren el centro de la ciudad entre los enormes rascacielos para que los viandantes puedan guarecerse del intenso frío y la nieve.
The Path
Plano de "The Path". Una galería comercial enorme. Uno de los símbolos de la ciudad

Comprar un ticket para subir al ferry

Y dar una vuelta por el Lago Ontario y desde allí visualizar el famoso skyline de la ciudad dominado por la Torre CN.

Subir a la Torre CN

Torre CN
Entre las 10 más altas del mundo y la más alta de América. Merece la pena si el día está muy despejado. Lo importante en cualquier caso es lo de siempre, no tanto la altura sino lo que se ve desde ella. Sólo si la ciudad o el paisaje es bonito desde allí arriba, merece la pena pagar la entrada para divisarlo desde el cielo.
Anocheciendo en la Torre CN. Recuerda al Faro de Moncloa de Madrid a una escala «ligeramente» superior

Ver un partido de beisbol o de la NBA

Participan en la liga profesional americana y es divertido ver como la ciudad y sus habitantes se engalanan para ver un partido de los Toronto Raptors o los Toronto Bluejays.
Aunque no somos grandes aficionados, fuimos a por unas gorras de los Bluejays a la tienda oficial del equipo en The Path y nos mimetizamos con los parroquianos, que tenían partido ese día.
Gorras Toronto BlueJays

Cataratas del Niágara

Definitivamente, lo mejor que se puede hacer desde Toronto es alquilar un coche en el aeropuerto y marcharse directamente a ver las Cataratas del Niágara, que son un auténtico espectáculo. Están a una hora aproximadamente del centro de la ciudad y el recorrido es muy sencillo, todo el rato por autopista.
Cataratas del Niágara
El ruido es ensordecedor. Sorprende lo cerca que están las barandillas del salto de agua
Al llegar, lo primero que sorprende es que no están enclavadas en medio de la nada, sino que alrededor han montado, tanto en el lado canadiense como en el estadounidense, una infraestructura turística que incluye centro turístico, hoteles, restaurantes y hasta casinos.
El acceso es gratuito, pero si no te apetece caminar y dejar el coche un poco más lejos, toca pagar unos 15 euros de parking.
La catarata, en realidad, es doble: una más pequeña y discreta en el lado de Estados Unidos y la CATARATA, ubicada en el lado canadiense y que se visualiza frontalmente desde este lado de la frontera. El ruido es atronador y la vista del agua cayendo al fondo es hipnotizadora y, en cierto modo, refrescante, sobre todo si vas en verano.
Cataratas del Niágara
La catarata de la orilla de Estados Unidos, al fondo, parece de juguete comparada con la del lado canadiense
Los barcos que hacen el recorrido hasta justo enfrente de la caída del torrente parece que luchan por avanzar contracorriente ahí abajo, mientras todos los pasajeros, ataviados con un chubasquero de color rojo o azul, luchan por hacer la mejor foto sin calarse demasiado.
Desde el centro turístico de Canadá también se puede hacer una ruta subterránea que te lleva hasta detrás de la catarata para que puedas ver la cortina de agua. Es una visita bastante curiosa que dura unos 40 minutos y que permite ver la catarata desde abajo sin tener que coger el barco.
¿Has estado en las famosas Cataratas del Niágara? Deja un comentario y comparte la experiencia
Alberto