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La mejor ruta si vas a Costa Rica en 10 días

Costa Rica es uno de los destinos preferidos por tratarse de un país que une aventura, naturaleza y paisajes absolutamente inolvidables. Además, los costarricenses son gente extremadamente amable y acogedora.

Pronto sentirás que Costa Rica es tu casa ¡Aunque sea en una ruta de 10 días!

Aventura 90%
Naturaleza 100%
Ciudades 25%

San José

Es la capital y donde aterrizas si llegas en un vuelo internacional. No tiene nada relevante que ver. Se puede pasear por la calle central para conocer el modo de vida de sus habitantes y comenzar a embriagarte con su enorme simpatía: Pura Vida! Sin más, el país tiene muchos atractivos y la capital no es uno de ellos. Aunque siempre puedes tener anécdotas inesperadas como cuento en este post.
san-jose
El centro de San José siempre está a tope de gente. Salvo ciertos barrios que conviene no pisar, es una ciudad bastante segura.

Cerca, a una hora en coche, está el volcán Poas, aún activo. Su visita resulta interesante y el paisaje desde arriba es impresionante si el día está despejado.
Una buena opción de alojamiento en San José es el hotel Sleep Inn Paseo Las Damas: se encuentra a 30 minutos del aeropuerto y puedes solicitarles que te vayan a recoger al mismo en un shuttle. El hotel pertenece a una cadena y eso asegura unos muy buenos estándares de calidad y servicio. Además, está en el centro de la ciudad.

¿Conoces Islandia?

Otro destino volcánico que te puede interesar mucho.

La caldera del volcán Poas siempre está soltando nubes de azufre con su olor característico a huevo podrido. De vez en cuando se puede observar alguna "explosión" en forma de géiser.

Tortuguero

Tortuguero desde el aire con la desembocadura del río en el Mar Caribe. Que nadie se confunda, en estas latitudes hay muchas corrientes y bañarse es muy peligroso
Llegar hasta este pueblo del Mar Caribe puede ser en si una aventura. El traslado desde San José tiene una duración de unas 4 horas. Lo mas económico es coger un autobús (bastante cómodo) desde la estación de los caribeños hasta Cariari y allí tomar (mejor no usar el verbo «coger» en latinoamérica…) otro autobús publico, este ya es mas autentico e incómodo, hasta Pavona y por último pillar el bote que recorre los canales del Parque Nacional de Tortuguero hasta llegar al pueblo.

Tortuguero en sí, no tiene gran cosa y el Parque Nacional no es de los mejores. La opción idónea es pasar allí el menor tiempo posible y centrarse en hacer únicamente lo que hay que hacer allí: ver el desove de las tortugas marinas o la marcha de las crías de vuelta al mar. Un espectáculo de la naturaleza digno de ver y por el que merece la pena acercarse hasta allí pero en el que no es necesario pasar más de una noche. Por qué? Muy sencillo, las opciones de alojamiento son muy básicas como Cabinas Icaco o Casa Marbella o excepcionalmente caras como Mawamba Lodge, por ejemplo. Tú eliges…

Atardecer en Tortuguero frente al canal. Es un lugar realmente tranquilo aunque es de los sitios más visitados de Costa Rica

Bahía Drake

Prácticamente en la otra punta del país se encuentra la Península de Oso. Si viajas allí desde Tortuguero es totalmente recomendable tomar el avión que sale a primera hora de la mañana desde el «aeropuerto» de Tortuguero. «Aeropuerto» porque en realidad aquello es simplemente una pista en medio de la selva a la que llegas en barca y en la que no hay absolutamente nada más. Es una pasada ver llegar el avión de Nature Air junto al resto de pasajeros que esperan como tú. Ni azafatas, ni check-in ni control de seguridad. El copiloto pasa lista de los pasajeros y te montas. Sobrevolar Costa Rica es un auténtico espectáculo y uno de los mayores recuerdos que te puedes llevar. Además, el vuelo es, inesperadamente, más tranquilo que en un avión de grandes dimensiones.
La pista tiene más baches que cualquier carretera comarcal de España pero el vuelo y el aterrizajes son muy tranquilos. Sin miedo.
La pista de aterrizaje en Drake (el nombre lo pusieron por el pirata Sir Francis Drake) es aun mas básica. Tan solo una pista de asfalto bacheado. Allí una camioneta recoge a todo el mundo y lo reparte por los alojamientos por $10 por cabeza. Drake es muy auténtico ya que es bastante menos turístico pero te permite visitar dos lugares donde se puede avistar gran parte de la fauna y flora del país: Isla de Caño y el Parque Nacional de Corcovado. Si quieres ver delfines, tortugas marinas, coral y tiburones de arrecife muchos tours salen a primera hora hacia Isla de Caño para hacer snorkeling o buceo.
Puente colgante en medio de la selva sobre un entrante del Océano Pacífico. Los cocodrilos salen a cazar algunas presas al agua salada y no es raro avistar alguno merodeando
Si prefieres avistar tapires, osos hormigueros, perezosos, serpientes de todo tipo, cocodrilos, caimanes… E incluso al tiburón toro subiendo por el río Sirena con la pleamar en busca de comida, el tour a Corcovado pasando en Reserva Sirena una noche es la mejor opción. Se puede contratar todo desde allí pero pasar la noche en la reserva no es fácil.

Lo mejor es que se realicen los tramites a través de tu alojamiento. Uno de los lugares con mas fama es cabinas Manolo. Corre el bulo entre los turistas de que los propietarios son españoles, pero no es cierto. No importa: te tratan fenomenal y además te ayudan en todo lo que pueden. El restaurante que está en el propio recinto de las cabinas es una auténtica pasada. El pargo rojo asado a la brasa es una auténtica pasada.

Otra posibilidad muy buena aunque más dura es hacer el Tour desde Puerto Jiménez, tomando un bote hasta Carate e iniciando desde allí una ruta a pie de 12 horas.

Manuel Antonio

Puedes recorrer la costa Pacífica de sur a norte desde Bahía Drake hasta Manuel Antonio pasando por el Parque de Marino Ballena, lugar ideal para hacer un tour marítimo para avistar ballenas. Para salir de Drake hay que coger un bote que recorre durante una hora la bahía y se adentra en el río Sierpe hasta dejarte en el pueblo del mismo nombre. El bote cuesta $10 y cuando llegas a tierra tienes la opción de alquilar coche (aunque solo hay una compañía de alquiler) o contratar un transfer, unos $40.
Marino Ballena a vista de pájaro
Si haces el traslado por la mañana, llegas sobre las 11 y aun tienes tiempo, si quieres, de visitar el parque nacional de Manuel Antonio y disfrutar de las playas que hay dentro.
Manuel Antonio es una versión en miniatura, familiar y turística de Corcovado y no es raro encontrar animales tan exóticos como mapaches, perezosos, monos de varias especies, armadillos…

En Manuel Antonio, el mejor alojamiento es el Faro Beach Hotel, construido con containers de mercancías abandonados en la provincia de Limón, en el Caribe, y trasladados allí en barco. Cada container es una habitación y las vistas del océano son impresionantes,sobre todo desde la piscina ubicada junto al restaurante en lo alto de la colina. Además, está al lado del parque nacional.

Vista desde la piscina de El Faro Beach Hotel.
Otra playa bonita que es muy recomendable visitar es la playa de Biesanz, situada a 5 minutos en coche y totalmente paradisiaca, sobre todo si te acercas a primera hora de la mañana.
Y para tomar algo o comer, en el centro de la urbanización está el restaurante El Avión, que es, en sí, un avión de guerra desarmado. Para los golosos, el batido de chocolate es exquisito.

Monteverde

La siguiente parada en la ruta es esta pequeña pero turística población situada en medio de las montañas de la Cordillera de Tilarán. Llegar desde Manuel Antonio puede llevar fácilmente 4 horas. Las carreteras no son muy buenas y además los últimos kilómetros son por una pista sin pavimentar.
Monteverde tiene múltiples opciones de ocio: visita a los puentes colgantes, el ranario de la ciudad, la visita a la reserva del bosque Nuboso, donde se puede observar (aparte de la fauna y flora) como la corriente de vientos alisos empuja las nubes desde el lado caribeño al Pacífico a través de la cordillera.
La palma de las actividades en Monteverde se la lleva el canopy. Hay decenas de empresas que lo realizan pero la mas recomendable en 100% adventure. Además de disfrutar de las vistas vivirás una emocionante aventura y un chute de adrenalina al cuerpo con el «superman» y el «tarzán». De las mejores experiencias del viaje.
Vista subjetiva de la GoPro sobrevolando las copas de los árboles. La mezcla de la adrenalina y el paisaje que se divisa nubla la cabeza

Historias Lodge es el alojamiento recomendado en Monteverde: es sencillo pero muy limpio y amplio, además de bien situado (y con muy buena conexión WiFi).

Volcán Arenal

Siguiendo la ruta de 10 días por Costa Rica, a dos horas y media de Monteverde se encuentra este gigante dormido -según los expertos por los próximos 300 años- cuya belleza hipnotiza. Hace no muchos años estaba activo, soltando lava, piedras, ceniza… Y provocando temblores y explosiones día y noche.

Ahora es un montañón enorme con una nube de vapor junto al cráter, que está a 200 grados de temperatura, y que está situado junto al lago Arenal, una laguna artificial que se realizó sobre el antiguo pueblo de Arenal. Si el nivel esta bajo se puede llegar a ver la cruz de la iglesia del antiguo pueblo.
Cuando más probabilidades hay de divisarlo es a primeras horas de la mañana. Más tarde lo suele cubrir alguna nube. Aunque ya no está activo, merece la pena visitarlo
A los pies del volcán se encuentra el centro de aguas termales de Tabacón, que utiliza el agua de Río Caliente, que procede de los interiores del volcán y cuya temperatura es de 37°. La entrada es bastante cara pero merece la pena. Para los menos aprensivos, cruzando la carretera pueden ir a darse un baño al mismo río con los autóctonos de la zona, pero el sitio es bastante menos glamuroso. Eso sí, te estás bañando exactamente en el mismo agua.

El propio Tabacón tiene hotel (muy caro también), la mejor opción es el Arenal Observatory Lodge & Spa. Un hotel de muy buena calidad, con las mejores vistas de la laguna y el volcán, que incluye una pequeña ruta guiada de forma gratuita en su finca y desde donde se puede iniciar la ascensión de Cerro Chato, junto a Arenal en cuya cumbre hay una laguna.

Río Celeste

A dos horas en coche de Arenal se encuentra el Parque Nacional del Volcán Tenorio por donde fluyen las aguas de color azul celeste de este río de Costa Rica.

La ruta dentro del parque dura unas dos horas aproximadamente y te permite ver una fantástica cascada, manantiales de agua caliente (pues esta junto a un volcán), el propio volcán Tenorio y los «teñideros».
El nombre con el que se conoce el lugar en el que dos ríos de agua con el color habitual se unen y, en ese preciso punto, por una reacción química, el agua se convierte en azul celeste como si alguien los estuviera tiñendo. La explicación precisa del por qué del cambio de color la recibirás en el parque y resulta realmente interesante la visita, aunque quede un poco fuera de la ruta lógica del viaje. Además, se puede ir y volver en el día.
Sorprende el color del agua. La foto está tomada en un día muy nublado y aún así es espectacular este lugar

Fin del viaje

Y esto es todo en Costa Rica, la mejor opción es alquilar un coche 4×4 porque inevitablemente vas a pasar por caminos sin asfaltar, charcos e incluso algún río, posiblemente. No es peligroso para nada, pero siempre es mejor ir bien equipado.

El límite de velocidad en carretera es 100 km/h, pero no hace falta que vayáis muy pendientes porque apenas hay radares y la policía no va a pillar al turista, como en otros países. Lo malo es que la mayoría de carreteras son de un carril por sentido y los camiones ralentizan demasiado el tráfico.
¿Has estado en Costa Rica y quieres compartir tu experiencia? Deja un comentario, por favor
Alberto

Costa Brava, 6 lugares que debes visitar

La costa de Cataluña esconde rincones increíbles, pero sin duda la Costa Brava se lleva la palma por su belleza natural y salvaje.

La mezcla de pequeños pueblos medievales muy bien conservados, playas naturales entre acantilados y un mar limpio y bastante tranquilo hacen de la Costa Brava un lugar del que raramente te olvides.

Girona

girona
Si vienes desde Barcelona en coche, prácticamente se trata de la primera parada. Inesperadamente, se trata de una ciudad muy bella, tranquila y con un casco antiguo muy bonito para recorrer andando.
Desde la parte baja en que se encuentra el barrio judío puedes acercarte a ver un puente construido por Eiffel, cuya estructura es imposible que no te recuerde a la Torre Eiffel de París.
Éste y otros puentes, que sobrepasan el río Onyar, arrancan entre el enjambre de casas que se arremolinan en las orillas y que, guardando las distancias, recuerdan a las casas Colgadas de Cuenca.
Más adelante, te das de bruces con la Catedral, el Monestir de Sant Pere de Galligants y otros más, que junto con la muralla, que rodea esta parte de la ciudad, te transportan a la edad media.

Pals y Peratallada

pals
Saliendo desde Girona en dirección a la costa y pasando por La Bisbal d’Empordà (altamente recomendable parar allí a comer en la Pizzería del Tasmania) se accede a estos dos pueblos a los que el reloj se les paró hace 500 años.
Peratallada es apenas una pequeña villa que, a pesar de que está infestada de turistas, es fantástica pasearla entre callejuelas empedradas y muros de piedra decorados con flores y vegetación. Un lugar que embauca.
Pals es un poco más grande, ya que ha crecido entorno al casco. El paseo puede ser menos espectacular que el anterior, aunque merece mucho la pena porque tiene el premio de divisar el mar por primera vez: el Mediterráneo entre acantilados escarpados y unos islotes asomando a pocos cientos de metros de la costa. La vista es fantástica.

Calella de Palafrugell

calella de palafrugell
Parada obligada en tu recorrido, sobre todo si piensas ir en coche. A las afueras hay un par de calas entre acantilados de visita obligatoria: El Crit y El Golfet.
Dentro del propio pueblo, hay otra cala en la que se puede tomar el sol entre las barcas de pescadores que hay varadas en la arena. Además de una estampa curiosa, el agua está inesperadamente muy limpia y alrededor se amontonan establecimientos en los que se puede comer algún pescado capturado esa misma mañana.

Begur

begur
Subiendo por la costa se pasa por la Cala de Aiguablava, justo al lado del Parador. En verano, está a tope de turistas pero es un fantástico lugar para realizar buceo y snorkel. Hay varias empresas que realizan excursiones desde la misma playa.
Más adelante, se llega a Begur, que además de tener un par de playas que merece mucho la pena visitar y darse un bañito, recorrer sus calles es una auténtica pasada, mezcla de paisaje, construcciones medievales y el Mediterráneo como actores principales de este rincón de Girona.

Roses y Empuriabrava

Podríamos decir que es lo más parecido a una típica estampa de costa levantina. Edificios de hoteles y apartamentos muy cerca de una amplia playa muy bien cuidada y un paseo marítimo que surca ambas localidades. Es cierto que no cuadra con el resto de lugares pero tiene un ambiente familiar, tranquilo y cómodo para el viajero que merece la pena disfrutar.

Cadaqués

cadaqués
Último y más importante de todos los escondites que guarda esta joya del Mediterráneo. Refugio de Salvador Dalí durante muchos años, la foto de este viaje se la gana este pueblecito de casas blancas, ambiente nocturno, playas minúsculas y de cantos, agua cristalina y refrescante, restaurantes exquisitos con pescado fresco y, sobre todo, alucinantes paisajes que entremezclan acantilados de vértigo y pequeñas calas que se divisan a sus pies.
Desde allí, es obligado visitar el Faro de Cap de Creus -cuidado con las curvas y la carretera, que tiene mucho desnivel- y Portlligat, donde se encontraba realmente la residencia de Dalí. La visita a la casa no es nada del otro mundo, pero sirve para hacerse una idea de la excentricidad de este genio de la pintura: decoración sobrecargada, curiosidades y «obras de arte» que no se pueden catalogar dentro de ningún movimiento artístico. Por cierto, también hay varios de sus famosos huevos a lo largo de la finca del pintor.
Si me dejo algún sitio por recomendar, ayúdame. Deja tu aportación en los comentarios y ayuda a otros viajeros.
Alberto

Las 10 calas de Ibiza que no te puedes perder

La isla con más marcha del Mediterráneo también tiene algunas de las mejores playas

Aparte de ser uno de los lugares favoritos de vacaciones de famosos y amantes de la música tecno y la fiesta nocturna (y diurna), Ibiza es una isla preciosa perteneciente al archipiélago de las pitiusas -junto a Formentera, otra joya del Mediterráneo occidental.
Después de visitar y disfrutar playas y playas en sitios recónditos y paradisíacos, la conclusión que saco es que tenemos, sin duda alguna, las mejores playas del mundo en el mar Mediterráneo. No sólo por limpieza y accesibilidad, sino por la belleza salvaje y natural del paisaje entorno a estas.

Cala'n Bossa

Al lado de la ciudad de Ibiza y muy cerca del aeropuerto. Se caracteriza por su ambiente festivo y por sus cálidas aguas. Música y gente joven a todas horas en el famoso Bora Bora, además de actividades náuticas. Quizás una de las playas más»comerciales» de Ibiza pero que sin duda hay que visitar.

Ses Salines

Una cala bastante larga y con un par de chiringuitos donde comer o tomarse una cerveza cuesta un ojo de la cara, pero siempre hay gente que pasa entre las toallas ofreciendo fruta, bebida… Es probable que te cruces con algún famoso porque es la playa que suelen visitar. El parking sale por unos 5€.

Sa Caleta

Muy cerca de Ses Salines se encuentra este pequeño rincón de Ibiza que se caracteriza por estar enclavada en un pequeño acantilado. Con vistas en dirección a la Isla de Formentera y con una foto para el recuerdo desde un agujero en el propio acantilado al que se accede desde una cueva. Hay un restaurante en el que se come prácticamente en la playa. Eso sí, prepara la billetera.

Cala Salada y Cala Saladeta

Quizás una de las más auténticas y menos acondicionadas. Para llegar a ella hay que dejar el coche en un camino de tierra y bajar andando por un acantilado, por lo que es recomendable utilizar escarpines ya que es incómodo caminar con las chanclas. Es curioso ver como la gente se acomoda en la roca a los pies del acantilado a tomar el sol o descansar. Un magnífico sitio para hacer snorkel pues se amontonan gran cantidad de peces y el agua es cristalina y con mucha visibilidad. Verás a algún atrevido saltar desde alguna parte de la roca al mar. No hay que pagar parking.

Cala Aigües Blanques

En el este de la isla y bastante apartada del mogollón alrededor de la capital, se encuentra esta playa de arena de color rojizo que se caracteriza por tener un sector nudista y una zona de barros naturales. Es gracioso ver a la gente totalmente desnuda y embadurnada de barro seco tomar el sol o dando un paseo en la orilla. El agua, totalmente cristalina (de las más claras de toda la isla) deja a la vista una serie de islotes a los que se puede llegar a nado con facilidad. Si miras a la derecha desde la orilla divisas Tagomago, una isla privada y exclusiva que se alquila por un «módico» precio. Hacia la izquierda se distingue la caja de San Vicente.

Cala San Vicente

Cerca de la playa de Aigües Blanques y relativamente cerca del famoso Mercado de las Flores se encuentre este pequeño núcleo urbano, bastante tranquilo, pero con todas las opciones hosteleras a orillas del mar. Debido a que hay mayor competencia, uno se puede permitir sentarse en una terraza sin miedo a recibir una cuenta que le haga difícil digerir la comida. Quizás uno de los sitios más apropiados para acudir con familia e hijos a la isla.

Cala Benirrás

La playa de los hippies… sorprende por su belleza y ambiente. Al final encontrarás una pequeña comunidad hippy con un ambiente que invita a la gente a desinhibirse y envidiar, por unos momentos, su modo de vida despreocupado. El atardecer, con la música de sus tambores de fondo mientras el sol se esconde por el mar es, sencillamente, mágico.

Cala Conta

Una de las más frecuentadas y bellas playas de Ibiza. De nuevo, como ocurre con Benirrás o Cala D’Hort, es recomendable visitar por la tarde para observar la puesta de sol y alucinar con los matices de naranjas, rojos y rosas que toma el cielo. El agua es transparente y del característico color turquesa de las fotos de los folletos del Caribe. Al lado varios islotes entre los que destaca Conillera. Uno de los más grandes de los que rodean Ibiza. Al fondo de la playa también se puede ver la casa en la que solía veranear Elle MacPherson.

Cala D'Hort

Enfrente del magnético y majestuoso islote de Es Vedrá, se encuentra esta pequeña cala muy tranquila. El paisaje es impresionante, aunque hay que reconocer que no es una de las más cómodas, ya que parte de ella se encuentra en cuesta y la arena es ligeramente gruesa. Aún así, observar la belleza de la muralla de piedra que forma Es Vedrá a pocos metros de la orilla hace que merezca la pena visitarla.
¿Crees que me he dejado alguna cala importante que destacar? Deja un comentario y habla sobre ella
Alberto