Archivo de la etiqueta: escala larga

Mejores planes para una escala larga en Pekín

¿Te toca hacer una escala larga en Pekín? Aquí tienes unas recomendaciones para una visita rápida

En ocasiones se puede ahorrar bastante dinero eligiendo un vuelo que haga escala. En contadas ocasiones esa escala coincidirá con un destino que te interese visitar. Y en muy pocas ocasiones tendrás tiempo para salir del aeropuerto y ver lo imprescindible de esa ciudad antes de volver a montar al avión rumbo a tu destino final.

Si necesitas alojamiento en Pekín, tienes opciones para todos los bolsillos.

En un viaje a Japón, tuve la suerte o desgracia de disfrutar de dos escalas de más de 8 horas en Pekín (ida y vuelta).

Creo que es una ciudad perfecta para este tipo de paradas porque permite combinar 2 visitas imprescindibles e históricas: Plaza de Tiananmen y Ciudad Prohibida por una parte y la Gran Muralla China por otra parte. En mi caso fueron 2 días diferentes.

En China, no hace falta visado para unas pocas horas. Eso facilita mucho la llegada al aeropuerto y los trámites en el mismo. Además, al estar en medio de una escala no tendrás que acarrear con maletas, pues la compañía aérea se hace cargo de ellas hasta el destino final.

Plaza Tiananmen

Plaza Tiananmen

El primer punto de interés de esta visita rápida a Pekín se encuentra en la Plaza de Tiananmen. En menos de una hora y con apenas un transbordo de metro apareces en una de las plazas más famosas del mundo.

Eso sí, si sobrevives a las aglomeraciones del metro de Pekín, repleto de gente bastante ruidosa, poco cordial con el turista y que no tiene ningún problema en colarse o empujarte llegado el caso.

Tiananmen es, en sí, un monumento. Tengo es así que para entrar debes pasar un arco de seguridad y deshacerte de tus pertenencias en unas taquillas de seguridad: es el precio de la entrada a la plaza.

El tamaño es monstruoso. Exagerado. Recorrer a pie la distancia entre los distintos emplazamientos lleva varios minutos. En ella se puede visitar la Puerta de Zhengyangmen, el Monumento a los Héroes del Pueblo o el Mausoleo del líder comunista Mao Zedong. Por cierto, en el mausoleo está prohibidisimo hacer fotos. Cuidado, cuidado.

La Ciudad Prohibida merece un día completo de visita guiada, pero si no tienes demasiado tiempo, puedes hacer una visita rápida merodeando sus calles.

Gran Muralla China

Por último y más importante, queda la visita a la Gran Muralla. La barrera arquitectónica que las dinastías chinas construyeron durante siglos para defenderse de los ataques de los mongoles.

Mutianyu

Desde el centro de la ciudad o desde el propio aeropuerto se puede llegar a los tres principales puntos turísticos de la muralla (aunque hay más). Ordenados por distancia de más cerca a más lejos, nos encontramos con Badaling, Mutianyu y Simatai.

Simatai, el más alejado de los tres, se caracteriza por no encontrarse restaurado y mostrar la auténtica muralla que se construyó hace varios siglos.

Badaling y Mutianyu son los más cercanos y acondicionados, aprovechando que se encuentran en un estado de conservación y restauración muy cuidado. Si hay que elegir entre ambos, es más recomendable Mutianyu por encontrarse casi a la misma distancia pero estar mucho menos saturado de gente.

En Mutianyu el paraje es muy boscoso, dotando a la muralla de un entorno bastante embaucador. Eso sí, hay que cruzar los dedos para que el día no amanezca con una de esas famosas nieblas de contaminación que asolan de cuando en cuando a la capital china.

La entrada no es demasiado cara, pero es interesante añadir la subida en funicular para aquellos que no estén demasiado en forma puesto que llegar a pie a la muralla en un poco agotador debido al gran desnivel que hay que salvar con varios tramos de escalera.

Lo primero que sorprende de la muralla, aparte de su inmensidad y longitud, es lo poco útil que resultaría en un ataque enemigo, puesto que su altura es fácilmente salvable en varios tramos. Incluso algunos turistas intentan escalar algunos tramos, lo cual no es demasiado complejo.

El paseo por la muralla es bastante agradable y curioso porque el camino serpentea, asciende y desciende siguiendo la inclinación de la colina sobre la que se asienta. Así, ciertos tramos son prácticamente una «escalada» para llegar a la siguiente torre de vigilancia.

Y para terminar, nada mejor que utilizar el tobogán que han montado para los turistas, que desciende desde la muralla hasta la base de Mutianyu.

Definitivamente, Pekín es un lugar recomendable para realizar una escala larga, pues permite realizar actividades y visitas muy diversas. 

Tal y como ocurre en Toronto y Dubái. Otros «destinos intermedios» en los que pude disfrutar por unas horas de sus interesantes puntos de interés, practicando este «turismo express».

¿Y tú que recomiendas en una escala de larga duración en Pekín?
Alberto

Qué hacer en Toronto: Cataratas del Niágara

No es uno de los grandes atractivos de Canadá, pero si haces parada allí, descubre qué no debes perderte

Cataratas del Niágara
Espectacular ver a los barcos luchar por mantenerse cerca de la cortina de agua
Ciudad 50%
Naturaleza 75%
No creo que nadie visite la capital de Ontario expresamente, porque tiene muy pocos alicientes turísticos, realmente. Pero si estás de ruta por Canadá o tienes que realizar allí una escala larga y te da tiempo a salir del aeropuerto, no desaproveches la oportunidad para visitar las Cataratas del Niágara.

Si necesitas alojamiento cerca del aeropuerto porque estás en una escala larga, el Sandman Signature es muy recomendable ya que tiene transfer gratuito del hotel al aeropuerto.

Para ir al centro de la ciudad hay un tren que sale desde el aeropuerto cada media hora -lo que tarda en llegar al centro- y no es muy caro. Al llegar a la estación principal y salir a la calle, la primera impresión es que estás en plena Gran Manzana de Nueva York: rascacielos y edificios gubernamentales con una bandera enorme ondeando en la fachada.
Un par de calles más adelante esa sensación se disipa, no hay muchos más edificios tremendamente altos, la bandera de barras y estrellas se sustituye por los clásicos rojo y blanco con la hoja de arce y los taxis no son amarillos, sino verdes y naranjas (bastante feos, por cierto).
Las posibilidades de turismo en la ciudad son bastante limitadas aunque siempre existe la posibilidad de dedicarle tiempo directamente a las Cataratas del Niágara:

Dar un paseo por "The Path"

Una red de galerías que recorren el centro de la ciudad entre los enormes rascacielos para que los viandantes puedan guarecerse del intenso frío y la nieve.
The Path
Plano de "The Path". Una galería comercial enorme. Uno de los símbolos de la ciudad

Comprar un ticket para subir al ferry

Y dar una vuelta por el Lago Ontario y desde allí visualizar el famoso skyline de la ciudad dominado por la Torre CN.

Subir a la Torre CN

Torre CN
Entre las 10 más altas del mundo y la más alta de América. Merece la pena si el día está muy despejado. Lo importante en cualquier caso es lo de siempre, no tanto la altura sino lo que se ve desde ella. Sólo si la ciudad o el paisaje es bonito desde allí arriba, merece la pena pagar la entrada para divisarlo desde el cielo.
Anocheciendo en la Torre CN. Recuerda al Faro de Moncloa de Madrid a una escala «ligeramente» superior

Ver un partido de beisbol o de la NBA

Participan en la liga profesional americana y es divertido ver como la ciudad y sus habitantes se engalanan para ver un partido de los Toronto Raptors o los Toronto Bluejays.
Aunque no somos grandes aficionados, fuimos a por unas gorras de los Bluejays a la tienda oficial del equipo en The Path y nos mimetizamos con los parroquianos, que tenían partido ese día.
Gorras Toronto BlueJays

Cataratas del Niágara

Definitivamente, lo mejor que se puede hacer desde Toronto es alquilar un coche en el aeropuerto y marcharse directamente a ver las Cataratas del Niágara, que son un auténtico espectáculo. Están a una hora aproximadamente del centro de la ciudad y el recorrido es muy sencillo, todo el rato por autopista.
Cataratas del Niágara
El ruido es ensordecedor. Sorprende lo cerca que están las barandillas del salto de agua
Al llegar, lo primero que sorprende es que no están enclavadas en medio de la nada, sino que alrededor han montado, tanto en el lado canadiense como en el estadounidense, una infraestructura turística que incluye centro turístico, hoteles, restaurantes y hasta casinos.
El acceso es gratuito, pero si no te apetece caminar y dejar el coche un poco más lejos, toca pagar unos 15 euros de parking.
La catarata, en realidad, es doble: una más pequeña y discreta en el lado de Estados Unidos y la CATARATA, ubicada en el lado canadiense y que se visualiza frontalmente desde este lado de la frontera. El ruido es atronador y la vista del agua cayendo al fondo es hipnotizadora y, en cierto modo, refrescante, sobre todo si vas en verano.
Cataratas del Niágara
La catarata de la orilla de Estados Unidos, al fondo, parece de juguete comparada con la del lado canadiense
Los barcos que hacen el recorrido hasta justo enfrente de la caída del torrente parece que luchan por avanzar contracorriente ahí abajo, mientras todos los pasajeros, ataviados con un chubasquero de color rojo o azul, luchan por hacer la mejor foto sin calarse demasiado.
Desde el centro turístico de Canadá también se puede hacer una ruta subterránea que te lleva hasta detrás de la catarata para que puedas ver la cortina de agua. Es una visita bastante curiosa que dura unos 40 minutos y que permite ver la catarata desde abajo sin tener que coger el barco.
¿Has estado en las famosas Cataratas del Niágara? Deja un comentario y comparte la experiencia
Alberto