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Odisea en Cruz del Sur

Sí. Es posible realizar una ruta por Perú viajando en autobús de punto a punto.
Sí. los autobuses de Cruz del Sur son bastante cómodos y ofrecen una buena oferta ded entretenimiento y un catering (básico).

No. No es la mejor forma de viajar si uno quiere evitar sorpresas inesperadas… e indeseadas.

En nuestro traslado nocturno desde Nazca a Arequipa amanecimos completamente parados en medio de la carretera debido a un deslizamiento de tierra provocado por un terremoto que había bloqueado la carretera.

Coches en ambos sentidos parados durante 4 larguísimas horas en medio de la nada. Y no se nos permitió bajar del vehículo «por seguridad».

Las opciones de entretenimiento y las provisiones se terminaron rápido. La desinformación sobre la situación afixiaba más que el caluroso, húmedo y agobiante habitáculo del autocar.

El corte de carretera podía estar a pocos metros… o a varios kilómetros! En ese último caso, la espera pasaría a ser larguísima. Y Arequipa nos esperaba.

Tal era la desesperación, que solo se me ocurrió intentar comunicarme con el vehículo que lentamente avanzaba en el sentido contrario para saber si eran vehículos que daban por perdida la posibilidad de avanzar y habían decidido deshacer el camino para probar por una ruta alternativa.

Atropelladamente escribí en mi iPad un mensaje legible que pudieran leer para dar una contestación elocuente: «¿Están retornando?»

Por desgracia, no conseguí captar la atención de ningún conductor que cruzaba delante de nuestra «Cruz del Sur»…

A la llegada a Arequipa, mucho cansancio y un pensamiento rondando la cabeza: no volveré a utilizar el autobús en el resto del viaje!

Otra fantástica experiencia con terremotos, como la vivida en Japón.

La mejor ruta por Japón en 10 días

¿Quieres conocer la ruta por Japón en 10 días más completa? Descubre los secretos del país del Sol naciente.

Ciudades 80%
Naturaleza 70%
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Una ruta por Japón en 10 días depara grandes experiencias, bonitos paisajes, gente muy curiosa, buena comida y, sobre todo, un choque cultural muy importante.

Entre las posibles experiencias que se pueden vivir, también está la de vivir la experiencia de un terremoto.

Para viajar a Japón, es posible realizar el vuelo directo, aunque hay alguna opciones con escala larga que permiten visitar a la ida la la vuelta ciudades tan increíbles como Pekín.

También es realmente recomendable para esta ruta realizar la entrada y salida en el país por ciudades distintas, ya que el recorrido no es circular sino lineal.

Se puede entrar por Tokio y salir por Osaka o viceversa (no importa el orden). Ambas ciudades tienen aeropuerto internacional y forman parte del recorrido.

Día 1. Osaka

Hotel cápsula en Osaka
Hotel cápsula en Osaka

Tras llegar a Osaka, la mejor forma de llegar al centro es utilizar alguna línea de tren. Hay varias opciones a distintos precios y duraciones, ya que son varias empresas de tren privadas las que operan en Japón.

Es el momento adecuado para activar la Japan Rail Pass, un abono de transporte que se puede utilizar para el famoso tren bala o Shinkansen

Osaka es una gran urbe y la más importante fuera del cinturón urbano de Tokio. Su atractivo turístico es escaso pero tiene una activa vida nocturna alrededor de la zona de Dōtonbori.

En el centro de la ciudad hay muchas opciones de alojamiento. Si se desea un poco de aventura o algo diferente a lo habitual, se puede probar un hotel capsula.

Hiroshima
Memorial de Hiroshima con el único edificio que quedó en pie al fondo

Día 2. Hiroshima

El segundo día de la ruta de 10 días por Japón, es el primer viaje en tren bala 

En poco más de 2 horas se llega a Hiroshima, ciudad tristemente conocida por su terrible historia.

Se trata de una urbe muy accesible, aunque bastante más grande de lo esperado. Desde la estación de tren, hay 2 líneas de autobuses urbanos que realizan un recorrido circular por la ciudad parando en los principales puntos de interés.

Merece la pena centrar el día de visita en el museo y el parque memorial que lo rodea, para empaparse de este negro capítulo de la humanidad.

Un lugar que sobrecoge el aliento de quienes lo visitan.
El museo guarda objetos e información realmente interesante y su visita es obligatoria.

Sin embargo, frente al único edificio que quedó en pie tras la explosión, un descendiente de uno de los pocos supervivientes ofrece todo tipo de información en casi cualquier idioma, español incluido.

Día 3. Miyajima

En la propia bahía de Hiroshima, a pocos kilómetros de la ciudad, está uno de los paisajes más emblemáticos: el Tori del Santuario de Itsukushima.

Tori en Miyajima
Tori en Miyajima

Este Tori o puerta se encuentra dentro del mar, de tal forma que cuando la marea está baja, los visitantes se pueden acercar hasta sus pies para contemplar su inmenso tamaño.

Cuando sube la marea, la parte inferior del Tori se sumerge en las aguas del mar, dejando una estampa inolvidable.

Es costumbre lanzar una moneda sobre una de sus enormes vigas o depositarla entre las grietas de los pilares.

Otro de los grandes atractivos de la isla es poder compartir el paseo con dóciles ciervos que se acercan a los turistas en busca de comida.

El ciervo es un animal venerado y sagrado en Japón, por lo que pacen en libertad en algunos lugares del país, como Miyajima o Nara.

Por último, no olvides disfrutar del atardecer en este increíble lugar, ya que se trata de un lugar muy masificado que se vacía en el ocaso. Existen alojamientos que ayudarán a completar esta experiencia.

Día 4, 5 y 6. Kioto

Kiyomizu dera en Kioto
Kiyomizu dera en Kioto

De vuelta en el tren bala hacia Kioto, conviene hacer una breve parada en uno de los castillos más espectaculares de Japón: el Castillo de Himeji.

Una amplia e interminable avenida de más de un kilómetro de longitud conecta la estación del tren con este imponente castillo. En un par de horas se puede hacer esta visita antes de retomar el rumbo.

Kioto es una ciudad que ha sabido conservar su esencia a lo largo de cientos de años. Sus más de 2000 templos y satuarios (budistas y sintoistas, respectivamente) son un claro ejemplo de la importancia histórica de la ciudad.

Fue la capital de la corte imperial durante cientos de años y tuvo la fortuna de no ser bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial gracias al Secretario de Guerra de Estados Unidos.

Kioto es la ciudad más bella de Japón y son varios los templos y santuarios que se deben visitar. Para hacerlo con tranquilidad es mejor utilizar 2 o 3 días, más otro día para visitar Nara, que se encuentra a poco más de media hora en tren.

Fushimi Inari en Kioto
Fushimi Inari en Kioto

Estos son algunos de los lugares más importantes de Kioto, pero hay muchos más:

  • Kiyomizu-dera: Aparte del templo merece la pena subir para admirar las amplias vistas, que llegan hasta Osaka.
  • Pabellón Dorado: Templo cuya fachada le da nombre y rodeado por jardines y un estanque.
  • Fushimi Inari: Uno de los más emblemáticos, pero también más concurridos. Hay que evitar acudir en horas centrales pues está masificado.
  • Arashiyama: Un tranquilo bosque de bambúes ambienta este bucólico lugar a las afueras de la ciudad.
  • Gion: El distrito de las geishas de Kioto es un tranquilo oasis en una ciudad que, en sí, es poco bulliciona. Una visita obligada si has leído el best-seller: "Memorias de una geisha".
Bosque de bambú en Arashiyama
Bosque de bambú en Arashiyama

Es recomendable guardar un día para visitar Nara. Este núcleo urbano alberga otros tantos históricos templos y santuarios. Además, en su parque principal pacen en libertad ciervos.

Ciervos en Nara
Ciervos en Nara

Kioto guarda alojamientos para todas las posibilidades, pero es recomendable utilizar hoteles cápsula con habitaciones mixtas si vas con pareja o grupo de amigos. Vivirás la experiencia de estos curiosos alojamientos. El Centurion Cabin and Spa es uno de los mejores en ese sentido. Un emplazamiento muy lujoso y a un gran precio.

Día 7. Monte Fuji

La montaña más alta del país del Sol naciente bien merece una excursión. En el trayecto en Shinkansen entre Kioto y Tokio, la vista del volcán es espectacular.  

Existen varias excursiones que se pueden realizar en función de la época del año. Los pueblos cercanos son agradables y existen varios lagos por los que se puede realizar alguna excursión en barco.

Monte Fuji

También hay varias rutas para realizar trekking en la zona en lo que significa, sin duda, un cambio total en un viaje bastante dedicado a un perfil más urbanita.

Día 8, 9 y 10. Tokio

Es una urbe inmensa, mastodóntica. Hay pocos rincones en Tokio que dejen indiferente al visitante.

Vista nocturna de la Tokio Tower
Vista nocturna de la Tokio Tower

Una ciudad con mucho ajetreo y bastante estrés, que se palpa en sus habitantes. En cualquier caso, se trata de un caos ordenado y muy controlado. La sociedad japonesa puede parecer un poco autómata en cierto modo.

Al ser tan grande, las visitas se deben ordenar por barrios. Aquí solo se describe los más conocidos, pero los 23 guardan rincones alucinantes.

Shinjuku

Plano de metro en Shinjuku
Plano de metro en Shinjuku

Es el barrio administrativo y comercial más importante de la ciudad. Si se llega en tren o en metro, su estación es un auténtico laberinto.

Tiendas, locales de ocio, cines… y luz, muchísima luz de todos los colores bañan sus calles. Visitar Shinjuku sirve para entender cómo se entretienen los japoneses cuando salen de trabajar o estudiar.

Merece la pena gastar una tarde-noche recorriendo sus calles y perderse entre la gente. Entrar a alguna tienda de videojuegos o sentarse en la barra de algún bar a tomar una cerveza mientras el paisano de la silla de al lado se echa una cabezadita. Es el famoso inemuri.

Además, se puede visitar gratuitamente una de las torres del ayuntamiento. Desde este rascacielos hay unas excelentes vistas de la ciudad con el Monte Fuji al fondo.

Shibuya

Cruce de Shibuya
Cruce de Shibuya

Un popular barrio básicamente conocido por el cruce de Shibuya, atestado de gente yendo de un lado para otro mientras los coches esperan pacientemente que el semáforo vuelva a ponerse verde.

A la salida de la estación de metro, se encuentra la estatua de Hachikō. El perro de la raza akita famoso por esperar a su dueño a los pies de la parada incluso años después de la muerte de éste.

Akihabara

El barrio más friki. Famoso por sus tiendas de electrónica, donde se pueden ver algunas de las últimas novedades tecnológicas. En la zona también hay locales especializados en manga, anime y videojuegos. Merece la pena, para los nostálgicos, acceder a la tienda de Sega. 

En las cafeterías de la zona, el personal se viste de doncella para servir té con pastas o tentempies y cócteles rocambolescos. Son las famosas meidos.

Roppongi

Merece la pena visitarlo de noche, pues es un barrio con animada vida nocturna y variados restaurantes, tanto en menú como en precios.

Odaiba

Pasear por esta zona comercial es un placer. Tranquilo y, relativamente, alejado del bullicio de los barrios principales de la ciudad. Odaiba ofrece una panorámica de Tokio salpicada con el Rainbow Bridge, la Tokyo Skytree y la Torre de Tokio.

Además, el centro comercial siempre alberga alguna exposición interesante y, por supuesto, la fotografía con la estatua de Mazinger Z a escala natural es obligatoria.

Mercado de pescado de Tsukiji

No es un barrio, propiamente dicho, pero merece una mención especial, ya que es un lugar de obligatoria visita si vas a hacer una ruta por Japón.

El trajín de mercancía, las piezas pescadas tan solo unas horas antes y el aroma a tradición (y a pescado fresco) son los alicientes de este mágico lugar.

Para tener acceso a la subasta hay que madrugar mucho, mucho. No se puede reservar con cita previa y únicamente pueden acceder los 20 o 30 primeros turistas.

Contando con que la subasta comienza a primerísima hora de la mañana, hay que hacer espera prácticamente la noche anterior y quedarse sin dormir. ¿Merece la pena? Nadie que lo haya visto se arrepiente.

Resumen del viaje

Japón te espera con emplazamientos realmente bonitos que no te debes perder. Las opciones para un recorrido de 10 días son múltiples.

Si te sobra algo de tiempo, puedes visitar Nikko o Yokohama, a las afueras de Tokio, pero es complicado poder visitar más lugares en tan poco tiempo.

Es un viaje para todos los bolsillos, aunque es cierto que la capital es algo más cara, sobre todo el alojamiento. Si bien es cierto que si buscas, encuentras hoteles baratos en Tokio.

Vista aérea de Monte Fuji
Vista aérea de Monte Fuji
Un viaje que permite alojamientos y desplazamientos cómodos, tanto dentro de las ciudades como entre ellas.

Un país increíble, con una cultura y tradiciones muy ricas y diferentes a todo lo que conocemos.

¿Me he dejado algún lugar importante de Japón en el tintero? ¡Comenta y comparte!
Alberto

La mejor ruta por Perú en 10 días que no olvidarás

¿Quieres conocer la mejor ruta por Perú en 10 días? No te pierdas este post

Perú esconde una de las 7 maravillas del mundo moderno: Machu Picchu. Lugar de peregrinación de turistas de todo el mundo y tesoro del Imperio Inca.

Pero una ruta por Perú en 10 días esconde muchos otros secretos y regalos para la vista, además de experiencias inolvidables.

Kilómetros en autobús te esperan
Aventura 60%
Naturaleza 80%
Ciudades 50%

Día 1: Lima

Barrio de Miraflores en Lima
Barrio Miraflores con su eterna nube gris

Si vuelas desde un país que esté fuera del continente americano, la única alternativa es volar hacia Lima, la capital de Perú.

Lima es una ciudad bastante corriente a nivel de interés turístico y con una eterna nube gris sobrevolando su cielo. Siempre se puede aprovechar el día para realizar un tour a pie por la ciudad, comer en algún restaurante de estrella Michelin del barrio de Miraflores o visitar la catedral de la ciudad, donde descansan los restos del conquistador español Francisco Pizarro.

Curiosamente, Lima es uno de los pocos sitios del país donde se estima su figura, ya que según nos adentramos en las poblaciones más importantes durante el Imperio Inca, Pizarro va siendo menos querido.

Hay muchos alojamientos en Lima, pero lo más recomendable es pernoctar en la zona de Miraflores.

Día 2: Islas Ballestas y Reserva Nacional de Paracas

Islas Ballestas
El perfil del Inca sobre la roca

Madrugando mucho al día siguiente, se puede tomar el primer autobús de la mañana de la compañía Cruz del Sur -cuyos autocares son totalmente recomendables y un auténtico lujo para el viajero- en dirección a Paracas.

Llegando sobre las 8 de la mañana, es muy recomendable realizar dos excursiones en esta zona:

  • Islas Ballestas: se trata de una ruta en barco por estas famosas islas cuya riqueza reside en su inmensa fauna: cientos de leones marinos, pingüinos Humboldt y aves migratorias de todo tipo que mancharán tu chubasquero con el famoso guano, que impregna la isla y que es su fuente de riqueza. Además, de camino a las islas se puede apreciar el geoglifo del candelabro. Una curiosa creación humana relacionada con las líneas de Nazca.

  • Reserva Nacional de Paracas: esta visita se realiza a mediodía realizando una ruta en coche o minibús por el desierto de Ica, que es básicamente la continuación del desierto de Atacama en Chile. Muy interesante conocer por qué se trata del desierto más seco del mundo cuando curiosamente el cielo está encapotado el 90% del tiempo. Parece que va a llover de un momento a otro pero no llueve nunca!!

Tras estas dos excursiones, la ruta continúa con un taxi o transporte privado hacia el oasis «natural» de Huacachina, dónde es recomendable ver el atardecer sobre una duna o montarse en un boogie para hacer sandboard. Múltiples bólidos surcan los montículos de arena a grandísima velocidad para deleite de los turistas, que gritan como si de una montaña rusa se tratara.

El oasis en sí es un sitio curioso, pero claramente mantenido por manos humanas para obtener el atractivo turístico de la zona.

Se puede dormir en Huacachina, el Hostal Curasi es perfecto relación calidad precio. Y, por supuesto, cenar en alguno de los múltiples restaurantes para degustar la gastronomía peruana: ceviche, cuy, rocoto retorno o ají de gallina.

Día 3. Líneas de Nazca

Líneas de Nazca
Vista de las Líneas de Nazca desde uno de los miradores

Desde Huacachina no hay tiempo que perder y se puede tomar la ruta contratando un taxi privado que te dirija hacia Nazca y sus famosas y misteriosas líneas. Aún una eterna incógnita para los científicos e historiadores.

En el recorrido de la Panamericana, la famosa carretera que recorre norte a sur el continente y que se transita en otros países como Costa Rica, hay varios miradores para observar las líneas a vista de pájaro.

Aunque los miradores tienen un coste, este es muy bajo si se compara con la otra alternativa, realizar un vuelo en avioneta que muestra los principales geoglifos.

Además, se puede visitar la interesante aunque austera casa-museo de María Reiche. Esta importante historiadora de origen alemán vivió, cuidó y estudió las líneas durante décadas hasta su muerte.

Cuando se llega al pueblo de Nazca, las posibilidades son múltiples: visitar el cementerio de Chauchilla, realizar la subida a Duna Grande, también conocida como cerro Marcha -la segunda más alta del mundo.

Aunque también se puede hacer un parón, entrar a algunos de los múltiples bares la avenida principal y mezclarse con los locales.

Los bares suelen tener música en directo y muy buen ambiente. Quizá sea el momento de probar el famoso pisco sour.

Si quieres avanzar rápidamente para conseguir realizar la ruta por Perú en 10 días sin perderte nada, toca hacer noche en un autobús de Cruz del Sur.

Es algo muy habitual, puesto que las distancias a cubrir suelen ser de bastantes horas. Los asientos son como de la clase business de cualquier compañía aérea e incluso se reparte catering.

Con esta combinación, se matan 2 pájaros de un tiro: transporte y alojamiento.

Líneas de autobús Cruz del Sur
En uno de los autobuses de la compañía Cruz del Sur

Día 4. Arequipa

Arequipa
Plaza de Armas en Arequipa

Tras hacer noche recorriendo parte de la costa y ascendiendo drásticamente por las montañas peruanas el autobús se detiene en la ciudad de Arequipa.

Esta vez sí, pernoctar en Arequipa puede ser un pequeño lujo en este viaje en el precios Hotel Torres de Ugarte, cuya terraza ático es espectacular.

Quizás se trate de la tercera ciudad más importante de Perú tras Lima y Cuzco. Se encuentra a los pies de grandes montañas andinas entre las que destaca el volcán Miti.

Arequipa es una ciudad muy fácil de visitar a pie, paseando por sus rincones más míticos entre los que se encuentran la Plaza de Armas, donde se encuentra la catedral.

Todo el casco urbano es patrimonio de la humanidad según la UNESCO. Está construido con sillar, una piedra volcánica que tiene un característico color blanco.

Llama la atención que muchos crucifijos que deberían estar en el altar, se encuentran fuera de las iglesias y unen la simbología cristiana con la inca, debido a que en la época de la colonización se adoctrinaba en la fe católica fuera de las iglesias pues los no cristianos tenían prohibida su entrada.

Además, desde este punto existe la posibilidad de realizar la excursión hacia el cañón de Colca o acometer la ascensión al Miti, aunque para ello necesitaras algún día más.

Monasterio de Santa Catalina
Monasterio de Santa Catalina

Día 5. Puno y lago Titicaca

Isla de los Uros

Este quinto día se puede utilizar para visitar algún lugar nuevo en Arequipa, como por ejemplo el Monasterio de Santa Catalina. Antes de realizar un nuevo trayecto en autobús hacia el lago Titicaca.

Puno es la ciudad más importante de Perú en esta orilla del lago navegable más alto del planeta. No sé trata de un lugar especialmente bello o con encanto pero es el punto de partida para realizar la excursión por el lago al día siguiente.

Además, es bueno reservar fuerzas por si ataca el temido soroche, ya que el lago se encuentra a casi 4000 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Debes hacer noche en un hotel de bastante calidad como el Hotel Qalasaya. No escatimes en el precio pues algunos hoteles en Puno son auténticos antros donde pasarás mucho frío.

Día 6. Titicaca, Isla de los Uros e Isla Taquile

Islas de los Uros

Bien temprano, el autobús de la excursión que contrates en el propio hotel en el que te alojes te recogerá para llevarte al embarcadero.

Todos los tours están organizados de forma similar: una breve explicación al inicio de la ruta, visita a la isla de los Uros y visita a Taquile, donde se realiza una marcha de 3 o 4 kilómetros antes de comer y volver de vuelta a Puno.

De toda la excursión, lo que más interesa son los Uros. Unas islas artificiales construidas con los juncos extraídos del propio lago. Resulta muy curioso entender cómo se mantienen a flote y la forma de vida de este clan.

En cualquier caso, es un lugar explotado turísticamente hasta la extenuación y pierde en gran parte su encanto hasta el punto de plantearse cuánto hay de real y cuánto de creación artificial para atraer al turista incauto.

Día 7. Cuzco

Cuzco

Tras pasar una segunda noche viajando (y durmiendo) en un autobús de Cruz del Sur, se llega al epicentro de la cultura inca.

Cuzco es una ciudad bellísima, enclavada en un valle en pleno macizo andino. El centro histórico es espectacular, repleto de catedrales, basílicas e iglesias que Pizarro mandó construir sobre los antiguos templos incas.

Adentrándose en los barrios más altos de la ciudad se puede apreciar como las invasiones (barrios sin ningún tipo de suministro formado a base de chabolas) han comido terreno a las laderas de las montañas que circundan la ciudad.

Si quieres visitar ruinas del Imperio Inca sin esperar un día más, a las afueras puedes visitar Sacsayhuamán (o sexy woman, como lo llaman los turistas anglófonos).

Sinceramente, al día siguiente os vais a hartar de ruinas incas. Es mejor aprovechar este día para disfrutar del ambiente de Cuzco (o Cusco para los peruanos) y su gastronomía. El cuy asado es uno de los platos típicos de la zona.

Y sobre todo descansar, pues llegan días trepidantes. Llipimpac Guesthouse es una más que interesante opción con una gran relación calidad-precio.

Día 8. Ruta por el Valle Sagrado visitando Chinchero, Moray, las Salinas de Maras, Ollantaytambo y Pisaq

El autobús del tour pasa muy pronto por el hotel para recoger a los integrantes de esta intensa excursión.

Para hacerlo más tranquilo, lo normal suelen ser dos días de tour pero uno puede ser suficiente.

La pega de estos tours guiados, como siempre, es el precioso tiempo que se pasa en tiendas artesanales y de souvenirs. Aunque bien es cierto que en casi 12 horas de excursión, un par de paradas de este tipo no es demasiado.

Chinchero

Lo primero que se visita es Chinchero: uno de los pueblos con mayores restos arqueológicos que hay en la zona. Muy cerca de Cuzco aún y con la «amenaza» casi continua de que les construyan un aeropuerto internacional justo enfrente. Mantiene la esencia en algunas construcciones y sirve de aperitivo para lo que vendrá más adelante.

Moray

Moray

Moray era un laboratorio agrícola inca, en el que realizaban sus plantaciones en forma de terrazas escalonadas. Realmente curiosa la explicación sobre los avances de los incas en esta actividad y, sobre todo, cómo fue descubierto este lugar cientos de años después.

Maras

Más adelante, el autobús efectuará una parada en las Salinas de Maras. Un accidente geológico generado hace millones de años provoca que a más de 2000 metros de altitud haya manantiales de agua tan salada como la del Océano Pacífico.

Un lugar realmente bello y curioso en el que merece la pena pasear un buen rato.

Tras una breve pausa para comer junto al río Urubamba, la ruta del tour continúa hacia Ollantaytambo.

Ollantaytambo

Ollantaytambo
Encajan como piezas de un puzle

Ollantaytambo es otra de las famosas fortalezas incas, repleta de simbología y misterios aún sin resolver. ¿Cómo fueron capaces de transportar esas enormes rocas por la montaña? ¿Cómo las pulieron y dieron esa forma tan perfecta? ¿Cómo consiguieron que encajaran a la perfección como piezas de un puzzle?

Los guías de estos lugares echarán a volar la imaginación de los visitantes, (casi) siempre ensalzando los ingenios y avances de la cultura inca. Sinceramente, el trabajo de la piedra es digno de admiración y el emplazamiento espectacular, aunque algunas de las explicaciones parecerán cogidas con pinzas.

Pisac

La última parada antes de volver a Cuzco es la fortaleza de Pisac, en lo alto de la montaña. Según el imaginario peruano, fueron saqueadas por los invasores españoles en busca del ansiado oro.

Como dato curioso, según los historiadores, los incas construían sus ciudadelas en lo alto de la montaña por tratarse de lugares que resistían mejor los terremotos que sacudían la zona.

Día 9. Camino Inca de 2 días (I)

Camino Inca

En una ruta de 10 días por Perú, se hace imposible realizar la ruta Inca de 4 días, pero si puedes matar el gusanillo realizando la ruta de 2 días.

El primer día, un coche de la compañía que contrates para realizar esta actividad, te recogerá en el hotel. El destino es la parada de tren de Ollantaytambo. El ferrocarril te espera para recorrer unos cuantos kilómetros por el Valle Sagrado, al margen del río Urubamba.

Tras una hora de recorrido, aproximadamente, el tren para en medio de la selva. El guía conduce el grupo a un tramo de enlace con el camino Inca de 4 días. Es una ruta físicamente dura por el ascenso, el calor y la intensa humedad. En cualquier caso, los paisajes y las ruinas que se visitan durante el trayecto son espectaculares. Mención especial se merece el Wiñay Wayna.

Tras una corta pausa para comer, llega el último tramo que desemboca en la Puerta del Sol: un mirador desde el que se divisa, por primera vez, Machu Picchu.

¿Qué más se puede decir de este famoso tesoro arqueológico? Hacen falta varios minutos de contemplación para paladear cada detalle del espectáculo que se presenta ante nuestros ojos. La unión de los elementos arquitectónicos con el entorno pueden llevar a pensar que todo el conjunto es obra de la naturaleza. Que el hombre no ha tenido que ver en la creación de semejante obra.

El lugar más famoso de Perú. Quizá el más importante de todo Sudamérica, se puede visitar durante unos minutos esa misma tarde, aunque al día siguiente habrá la oportunidad de repetir.

Día 10. Camino Inca de 2 días (y II)

Machu Picchu

El despertador suena verdaderamente pronto en el hotel Ferre Machu Pichu de Aguas Calientes, que es el pueblo a los pies de Machu Picchu. Una tremenda fila de personas espera para montar en los autobuses en dirección a Machu Picchu.

La larga espera es amenizada por los puestos de souvenirs, cafeterías y demás establecimientos. Están abiertos a esas intempestivas horas buscando hacer negocio con los turistas.

Tras montar en el autobús y ascender hacia la entrada de Machu Picchu, comienza el tour guiado donde se explica detalladamente cada rincón del santuario. Es una visita larga y muy densa, con gran cantidad de información. Para agilizar el tránsito de personas, el recorrido está marcado en un único sentido, aunque una vez lo termines puedes volver a entrar a disfrutar de una de las siete maravillas del mundo moderno.

Si el tiempo lo permite, ya que suele haber bastante nubosidad en la zona, se puede realizar la ascensión a Wayna Picchu o la montaña de Machu Picchu, para observar a vista de pájaro el santuario. Ambas montañas rodean la ruinas y culminan este decorado de película.

En definitiva, un lugar único, idílico y mágico. Aunque estemos hartos de verlo en fotografías y folletos de viajes, admirarlo en primera persona sigue creando ese suspiro de asombro que producen pocos lugares de nuestro planeta.

Resumen del viaje

Vista aérea Machu Picchu

Perú guarda grandes lugares que visitar y las opciones para un recorrido de 10 días son múltiples.

Un viaje que permite alojamientos y desplazamientos cómodos, ya que hay aeropuertos en todas las ciudades principales.

Aunque también puede convertirse en una aventura más low cost. Utilizando las líneas de autobús de Cruz del Sur para desplazarte y pernoctar.

Respecto a la seguridad del viajero, siempre que no se salga de las zonas turísticas ni se esté a horas inadecuadas en la calle, la sensación de seguridad es total.

Eso sí, no pasa inadvertido ver cómo están protegidos con alambrada, vallas, pinchos, cámaras de seguridad… cada rincón de las viviendas en las ciudades principales de Perú.

Un país maravilloso, lleno de historia, cultura, buena gastronomía y mejor gente que merece la pena visitar.

¿Has estado en Perú y quieres recomendar algún otro lugar? Déjanos un comentario
Alberto

Námafjall: La tierra está viva en Islandia

Námafjall es el protagonista de este post de Islandia

Fumarolas. Pozos humeantes de barro chapoteando. Manantiales de agua humeante. Vapor emergiendo a máxima presión entre las rocas como si una olla express se escondiera debajo. Ese es el paisaje que nos encontramos en Námafjall. Uno de los grandes desconocidos de Islandia.

Si vas conduciendo por la Ring Road, puede que esté sitio pase desapercibido. Unas decenas de vehículos estacionados en un parking de tierra avisan de que nos encontramos en un lugar donde hay que realizar una parada.

Una vez apeado del coche, el paseo está indicado para que el incauto turista no esté en peligro, pero la cercanía con la que ven todos estos fenómenos alertan igualmente todos  los sentidos. En cualquier caso, hay que pasear con cierto cuidado.

El camino entre este festival de manifestaciones geológicas deja una reflexión tatuada en el viajero:

La Tierra tiene vida propia y en Námafjall queda muy patente. No somos nada ante el poder de la naturaleza.

Estaba aquí millones de años antes de que los seres humanos la habitáramos por primera vez y existirá mucho tiempo después de que nos extingamos.

Por eso, debemos cuidar mucho nuestro planeta.

La mejor ruta por Islandia en 10 días

Conoce la mejor ruta si viajas a Islandia en aproximadamente 10 días. Todos los lugares obligatorios que debes visitar y los mejores consejos

Ring Road Islandia

La tierra del hielo es uno de los destinos más de moda por muchos motivos: lagos, enormes cascada de agua, glaciares, volcanes y géisers hacen que el paisaje sea un auténtico espectáculo.

Aventura 90%
Naturaleza 100%
Ciudades 25%

En un viaje de 10 días es posible conocer el país casi por completo y recorrer una de las rutas a pie más famosas de la isla: El trekking de Landmannalaugar.

Lo ideal es alquilar un vehículo para recorrer el país con libertad de movimiento.

No es necesario, sin embargo, que sea un vehículo 4×4, a no ser que sea un conductor experimentado, puesto que las rutas en que el uso de la tracción a 4 ruedas es obligado son para pilotos muy expertos.

Día 1. Península Snæfellsnes​

Tras aterrizar en el aeropuerto de Keflavik, uno de los únicos sitios en que no se puede practicar acampada libre del país, lo ideal para comenzar la ruta es alquilar el coche allí mismo.

La ruta transcurre principalmente por la Ring Road, una trazado circular entorno a la isla desde el que son accesibles los principales hitos turísticos.

Ring Road

A ser posible, es fundamental realizar el recorrido en el sentido de las agujas del reloj, puesto que iremos de menos a más en cuanto a los paisajes que veremos y el viaje transcurrirá en un continuo in crescendo.

De camino a la península, el paisaje en la carretera es un aperitivo de lo que vas a encontrar más adelante: el coche serpentea entre campos de lava, acantilados, pequeñas cascadas y pequeños volcanes en un contraste brutal entre el mar, siempre presenta por la ventanilla del conductor, y las montañas que surgen desde el nivel del mar hacia el cielo.

Cráter Eldborg

Desviando la ruta hacia la península, el primer atractivo importante de la ruta en coche por Islandia es el cráter Eldborg: un cono volcánico visible desde la propia carretera y que es una estupenda parada para comer algo y coger fuerzas en una de las múltiples áreas de descanso.

Arnastapi

Acantilados Arnastapi

Continuando la ruta, lo siguiente que se visita es la península de Snæfellsnes. En concreto, los famosos acantilados de Arnastapi, una maravilla modelada por la naturaleza en roca de basalto.

Es un estupendo lugar para descansar y tomar una cerveza: artículo de auténtico lujo en Islandia, por cierto.

Cerveza Islandia

Desde Arnastapi se divisa el glaciar de Snæfellsjökull, el bloque de hielo que corona está península y que esconde bajo su milenario hielo el volcán por el que, según el libro de Julio Verne Viaje al centro de la tierra, los protagonistas se adentran en las entrañas de nuestro planeta.

Para este primer día, parece suficiente aventura. Para los más aventureros, la opción de la tienda de campaña es una opción más que recomendable, ya que se puede acampar en cualquier parte y se trata de uno de los países más seguros del mundo.

Si se busca más comodidad, la oferta de hoteles en un país poco preparado para el turismo no es la panacea, precisamente, pero siempre hay alojamientos interesantes.

Tienda de campaña Islandia

Día 2. El norte de la isla: Goðafoss, Mývatn, Námafjall y Dettifoss

Sin tiempo que perder, se deja atrás la península de Snæfellsnes para retomar el viaje por la Ring Road.

Goðafoss

Godafoss

Tras varios kilómetros por carreteras salpicadas de bonitos paisajes montañosos y bastantes ovejas que no se inmutan con el paso de los coches, se llega a la primera de las grandes cascadas de Islandia: Goðafoss, un salto de agua espectacular que, inesperadamente, es un aperitivo de lo que viene más adelante.

Mývatn

Unos kilómetros más adelante, nos encontramos con el lago Mývatn, en español, el lago de los mosquitos, una enorme masa acuática que llama la atención por la gran cantidad de calderas volcánicas por la que se encuentra rodeado.

Hverfjall

Una de ellas es Hverfjall, que es accesible a pie y a la que es recomendable subir para ver el interior del cráter y el propio lago desde una vista elevada.

Interior cráter Hverfjall

A pocos kilómetros nos encontramos con un balneario de aguas termales que emergen de la tierra a temperaturas entre 30 y 50 grados. Aunque las instalaciones no son comparables a la del famoso Blue Lagoon, merece la pena tomarse un par de horas de relax y disfrutar del baño caliente.

Námafjall

Namafjall

Tras el merecido descanso, el siguiente atractivo en el viaje es Námafjall, un campo de fumarolas, manantiales de agua que surge del manto terrestre en plena ebullición, pozos de barro y otros materiales que chapotean por el calor al que están expuestos. Chimeneas por dónde se escapa el vapor como si de una olla express se tratara y el terreno coloreado por el azufre y demás elementos químicos tiñen las pocas plantas que sobreviven.

Hotspots Namafjall

Sin duda, uno de los lugares más espectaculares de la ruta por Islandia y del mundo en general. En Námafjall, uno es más consciente que nunca del inmenso poder de la naturaleza y de que la Tierra esta viva.

Dettifoss

La guinda del pastel de este segundo día de ruta en coche por Islandia se encuentra bastante alejado de Námafjall, pero si viajas en verano, los días son más largos (incluso infinitos) y entonces puedes aprovechar esa circunstancia para llegar a Dettifoss.

Dettifoss

La cascada de Dettifoss es una columna de agua espeluznante. Ya cuando paras el coche en el parking, a un par de centenares de metros de la caída, se escucha el ruido de los cientos de miles de litros de agua por segundo que descienden por este salto vertical.

No en vano, Dettifoss es considerada la catarata más poderosa de Europa. Sin duda, las cataratas de Islandia no tienen nada que envidiar a las famosas del planeta, como la Victoria, Iguazú o Niágara.

Día 3. Este de Islandia: Vatnajökull, Jökulsárlón y Skaftafell

Retomando la famosa Ring Road en este tercer día, se deja atrás la inmensa llanura desértica y polvorienta del norte del país, más cerca de un paisaje lunar que de cualquier otra cosa.

No deja de llamar la atención encontrar un desierto en esta latitud y con un clima como el de Islandia, pero tiene su explicación.

El agua de lluvia o nieve se infiltra tan rápidamente en el terreno que no permite que crezcan las plantas. El resultado es una superficie de tierra gris, blanca y negra de lava y cenizas volcánicas.

El este de Islandia tiene una geografía que transcurre entre inmensos fiordos y playas de arena volcánica de color negro junto a acantilados, que descubren paisajes muy vistosos.

Playa este Islandia Ring Road

Vatnajökull

Un poco más adelante, se comienza visualizar desde la propia carretera el glaciar de Vatnajökull. En realidad alguna de sus inmensas lenguas, ¡pues este inmenso bloque de hielo perpetuo tiene la misma extensión que la Comunidad de Madrid!

Son múltiples la actividades que se pueden realizar en él, siempre que el presupuesto lo permita: ruta con crampones, sobrevolarlo en helicóptero, visitar sus cuevas…

Jökulsárlón

Aunque quizás uno de los mayores atractivos sea conocerlo más de cerca en Jökulsárlón, una de las grandes estrellas de este viaje.

Jokulsarlon

Esta laguna salada que el mar ha creado erosionando el final de una de las lenguas del glaciar tiene menos de 100 años de vida.

Lo más característico de este lugar son los icebergs que se han formado por el desprendimiento del glaciar sobre las gélidas aguas del océano.

En la visita que se puede realizar a bordo de barcos anfibios por el propio lago, explican por qué se ha producido este fenómeno natural y cuales han sido las consecuencias para el entorno natural.

Navegar entre icebergs milenarios y saborear un trocito de hielo extraído de alguno de los múltiples bloques que flotan en Jökulsárlón es una experiencia única.

Sí además tienes la suerte de vivir el desprendimiento de algún bloque de hielo al lago u observar como voltean los enormes icebergs como si de cubitos de hielo en un vaso de agua se tratara, puedes sentirte muy dichoso. Por cierto, se pueden observar algunas focas y aves marinas dentro de la laguna.

Al otro lado de la carretera, se puede visitar la desembocadura de la laguna en el Atlántico y observar como se acumulan algunos icebergs sobre la playa.

Skaftafell

Skaftafell es un parque natural que, además de tener unas instalaciones excelentes para realizar camping, esconde cientos de rutas a pie para visitar hermosos lugares entre los que destaca la cascada de Svartifoss.

Svartifoss

Las formaciones de basalto negro de la cascada se asemejan a la que hay en los acantilados de Arnastapi.

Día 4. Playa de Vík í Mýrdal, Cascadas de Skógafoss, Seljalandsfoss y vuelta a Reijkiavik

Vík í Mýrdal

Comenzamos este cuarto día de viaje por Islandia en la playa de Vík í Mýrdal y sus famosos trolls: unas moles de piedra en medio del océano Atlántico, frente a la playa. La leyenda del país cuenta que dos trolls se quedaron convertidos en roca por culpa de los rayos del sol.

Playa de Vik

La parte siguiente tampoco tiene desperdicio, puesto que la carretera transcurre por la zona más fértil y con más lagos, ríos y cascadas de la isla.

Skógafoss

Una de las mayores manifestaciones es Skógafoss, una cascada vertical que sorprende al viajero por encontrarse en una posición muy cómoda para ser fotografiada. Llama la atención su ancho y la relativa calma con la que sus aguas se precipitan al vacío.

Skogafoss
Se puede subir desde la base de la cascada hasta la parte alta por un lateral para ver otra perspectiva.

Es, además, la etapa final de la ruta completa del trekking de Landmannalaugar y uno de los saltos de agua más famosos del país.

Seljalandsfoss

Seljalandsfoss, a pocos minutos en coche de Skógafoss, sorprende por su altura y por la fuerza con la que el chorro de agua desciende por la pared rocosa.
Seljalandsfoss

De hecho, es tal la fuerza, que el corriente de agua se despega de la roca, permitiendo pasear por detrás de la cascada y sentir muy de cerca el estruendo del agua.

Gljúfrafoss

Sin retomar la ruta con el coche, a pocos cientos de metros de Seljalandsfoss, es imprescindible descubrir uno de los grandes secretos para los turistas. Se trata de la catarata escondida de Gljúfrafoss.

Gljúfrafoss

Glufrafoss impresionará al viajero por encontrarse dentro de un gruta rodeada por todas partes por paredes de piedra vertical. La luz solar se cuela por el hueco que hay arriba del todo creando unos contrastes luminosos con el agua que son un espectáculo para los ojos.

Catarata escondida Gljúfrafoss
Además, el bullicio y los ecos que produce el agua dentro de la semi cueva hacen que se tenga la sensación de estar viendo algo completamente diferente al resto de saltos de agua.

Hay una pequeña ruta por la que se escala para ver la gruta y la cascada desde un punto más alto. Tiene pasos difíciles, pero merece la pena probar.

Fin del Ring Road

De vuelta a la capital de Islandia, puede que haya tiempo para visitar su curiosa catedral, aunque sinceramente, la ciudad no tiene grandes atractivos.

Si se está viajando en modo camping, el de Reijkiavik junto al estadio de fútbol es enorme y con muy buenas instalaciones, perfecto para una ducha caliente con el típico olor a huevo podrido que produce los altos pero inofensivos índices de azufre.

Para los viajeros que prefieren una buena cama, la capital ofrece más cantidad de hoteles. Consulta aquí los mejores hoteles de Reijkiavik.

Día 5. Círculo Dorado

Para este día, que sirve de transición entre la ruta en coche y el trekking por Landmannalaugar, lo más recomendable es devolver el coche de alquiler y realizar la excursión con alguna compañía local.

Además de los traslados entre cada sitio, el guía te podrá explicar la indiosincrasia de este fantástico país y sus habitantes.

Tras una rápida vuelta por la capital, para conocer las características principales de la ciudad, el minibús se acerca a la primera parada.

Gullfoss

Gullfoss es una de la más famosas cataratas de Islandia. En cualquier caso, un lugar espectacular que queda un poco en segundo plano después de ver las cascadas del día anterior.

Géiser Strokkur

Aquí llega otra de las estrellas del viaje. Cada pocos minutos, este inmenso chorro de agua hirviendo emerge desde la superficie. Los cientos de turistas que se amontonan alrededor se deleitan con el vapor que se eleva decenas de metros y el ruido que provoca la emulsión instantánea.

Strokkur

Posteriormente llega uno de los platos fuertes de esta excursión, totalmente recomendable. El microbús realiza una parada en una central geotérmica, donde un guía explica cómo Islandia es uno de los países pioneros en la utilización y manejo del poderío del planeta Tierra para suministrar agua caliente y energía eléctrica a toda su población.

Allí, se comienza a conocer más información sobre la actividad geotérmica en el país, debido a que se encuentra en la unión de dos placas tectónicas: la euroasiática y la norteamericana.

Thingvellir

Thingvellir es el famoso emplazamiento donde se generó el primer Parlamento islandés hace cientos de años.

Aunque es un espacio muy simbólico para los islandeses, llama poco la atención al turista comparado con otros lugares mucho más espectaculares.

En cualquier caso, es un emplazamiento muy visitado por los amantes del buceo, pues en las gélidas aguas del lago se observa la falla de Silfra.

Día 6, 7 y 8. Trekking Landannalaugar

Etapa 1. Landmannalaugar - Hraftinnusker

El trekking de Landmannalaugar es una de las ruts a pie estrella de Islandia. Su escasa dificultad técnica y física, así como la belleza de los paisajes que se recorren convierten este camino en una de las opciones más visitadas.

Para esta primera etapa de trekking, un autobús 4×4 recoge a los viajeros en varios puntos de Reijkiavik y les acerca al punto de partida de la ruta.

Este camino en bus ya resulta bastante emocionante, ya que el experto conductor debe vadear varios ríos, a veces tan caudalosos, que el agua llega hasta la propia ventanilla.

Trekking Landmanalaugar

A la llegada al centro de visitantes de Landmannalaugar, el paisaje es un aperitivo de lo que se va a poder paladear más adelante. Manantiales de agua caliente en los que poder darse un baño, fumarolas difuminando una montaña coloreada por miles de colores moldeados por los elementos naturales que emanan de la Tierra y ese característico tufillo a azufre.

La primera etapa es bastante dura, un desnivel bastante importante rodeando montañas de múltiples colores y nevadas (casi todo el año) hasta llegar al refugio de Hraftinnusker.

Si se llega temprano, se puede elegir la zona más confortable para dormir en este estupendo refugio de montaña en medio de ninguna parte. Pero si se llega tarde… La única solución es acampar a las puertas esperando que las temperaturas nocturnas no sean demasiado gélidas.

Recorrido: 12km
Tiempo aproximado: 4-5 horas
Desnivel: +470m

Etapa 2 y 3. Hraftinnusker - Álftavatn - Emstrur

Si tienes poco tiempo para realizar este viaje, este es el momento perfecto para «acortar» días para conseguir verlo todo. El segundo día del trekking es perfecto para unir 2 etapas: la que une Hraftinnusker y Álftavatn y la siguiente que llega a Ermstur.

El día comienza saliendo del fantástico refugio de montaña de Hraftinnusker, rodeado de nieves perpetuas que dejan pequeñas cuevas y formaciones heladas.

Esta primera parte de la etapa finaliza con una generosa vista desde lo más alto de la montaña hacia el valle donde se extiende el lago de Álftavatn.

La bajada hacia el refugio no es exigente pero obliga a cruzar un primer torrente provocado por el deshielo. El refugio del final de la etapa 2 es perfecto para comer y coger fuerzas para comenzar la etapa 3 esa misma tarde.

Recorrido: 12km
Tiempo aproximado: 4-5 horas
Desnivel: +150m -490m

Desde Álftavatn comienzan los kilómetros más duros de la ruta debido a los múltiples ríos y torrentes que se han de pasar a pie. Gélidas aguas que provienen del deshielo de los glaciares.

A las bajas temperaturas, hay que añadir la dificultad de la fuerza de la corriente y, en algún caso, la profundidad. El agua puede pasar por encima de la cintura en algunos casos. Es importante analizar bien por dónde es mejor el paso.

La última parte del recorrido es más árida y seca, por lo que es fundamental llenar bien la cantimplora de agua para cruzar este paisaje lunar.

Trekking Landmannalaugar

Al llegar al refugio de Emstrur, las piernas tendrán casi 30 kilómetros a sus espaldas si se han recorrido ambas etapas en el mismo día. Fundamental una buena ducha, masaje para recuperar y una copiosa cena.

Recorrido: 15km
Tiempo aproximado: 6-7 horas
Desnivel: -40m

Etapa 4. Emstrur - Thorsmork

La última etapa de esta aventura debe empezar temprano para llegar a tiempo para coger el bus de vuelta a Reijkiavik desde Thorsmork.

Al comienzo del recorrido se llega a la zona más técnica, ya que hay instaladas algunas cuerdas para acceder a un estrecho puente que cruza el desfiladero sobre un río provocado por el deshielo del glaciar Entujokull.

El desierto va dando paso, poco a poco, a verdes praderas nuevamente. Nos adentramos en el valle de Thorsmork. Aún hay que cruzar a pie un par de ríos hasta llegar al final de esta increíble ruta.

Recorrido: 18km
Tiempo aproximado: 6-7 horas
Desnivel: +150m -300m

Si se disponen de más días, eso sí, se puede continuar hasta Skogafoss. 

Día 9. Blue Lagoon

Blue Lagoon

Este famoso spa de aguas termales es el sitio ideal para poner el punto final al viaje.

Blue Lagoon

La entrada principal no es demasiado cara teniendo en cuenta la calidad de las instalaciones y de las aguas en las que te vas a bañar.

Además, se trata prácticamente de un «museo», en el que se explica las propiedades y beneficios para la salud de estos baños, de donde proviene este agua y cuál es su composición… 

Día 10. Fin de viaje

Islandia es aún un país que no está demasiado explotado turísticamente, así que lo normal es hacer escala y que las conexiones sean bastante largas.

10 días de ruta por Islandia son suficientes para ver los más importante y disfrutar de este singular país realizando una ruta en coche alquilado, excursión contratada y trekking. Eso sí, no hay tiempo que perder.

Sin embargo, es una isla que permite hacer estancias más largas para disfrutar de muchos lugares y realizar excursiones que en esta ruta no ha dado tiempo a ver.

Islandia bien merece volver de nuevo y disfrutar de su naturaleza.

Islandia esconde mucho más lugares, ¿te animas a contarme cuáles he dejado en el tintero?
Alberto

(Sobre)vivir un terremoto en Tokio

Sentir temblar la tierra bajo tus pies puede resultar una experiencia inolvidable... o una terrible pesadilla

Aviso twitter terremoto
Este es el aviso que recibí en el móvil 20 minutos después de sentir el temblor.
La vibración de la silla sobre la que estás sentado. El leve tintineo del menaje. El rumor de la estructura de todo el edificio en el que te encuentras alojado en una quinta planta. Son todas las señales de aviso que necesitas para descubrir que sí, estás viviendo un terremoto en Japón.
He de reconocer que entre las expectativas de viaje a uno de los sitios con mayor actividad geológica del planeta, uno espera sentir un terremoto, aunque sólo sea por aquello de sobrevivir una situación de emergencia.
Creo que todos nos hemos preguntado alguna vez lo que se debe sentir al vivir una experiencia de cierto riesgo y hemos aventurado lo emocionante que sería vivir esa «situación límite».
Toda esa adrenalina recorriendo tu cuerpo sin permitirte pensar fríamente para tomar la decisión más racional para conseguir salir airoso y, sobre todo, la terrible sensación de descontrol de la situación. Lo más parecido a vivir dentro de una película de acción.
Pues bien, la víspera de la noche de Reyes de 2017 recibí una pequeña dosis de esa situación de riesgo en Tokio. Aunque, todo hay que reconocerlo, fue bastante light.
Estaba descansando en la habitación de mi apartamento después de cenar cuando empezó el temblor de aproximadamente 20 segundos de duración. Para el que lo vive parecen 20 años, porque la cantidad de ideas que se pasan por la cabeza a toda mecha… «¿es? ¿no es? Pues sí, es un terremoto» «me pongo de pie, ¿a ver si mantengo el equilibrio?» «¿debo ir a algún lugar seguro de la estancia?» «¿va a sonar algún tipo de señal de alarma del edificio?«
Toda la curiosidad y emoción del momento se esfuma tras 5 segundos. Los siguientes 15 segundos el temor va in crescendo a medida que observas como aquello no para de temblar. Que la tierra firme, el medio en el que el hombre se siente más seguro, se revuelve bajo tus pies.
Inevitablemente surge ese miedo irracional que te recuerda los terribles bamboleos que siempre has visto en las noticias durante otros sucesos sísmicos similares.

Y es entonces cuando quieres que pare.
Pero no se detiene. El temor se convierte en un silencio incómodo que recorre la habitación y que te paraliza. «¿Debo buscar un sitio seguro en el que resguardarme o estoy exagerando?» En el pasillo del edificio o en los apartamentos contiguos no se oye a gente alarmada, así que debe ser «normal». Pero claro, los japoneses están acostumbrados a este tipo de situaciones… «¿Qué hago?»
Por fin, el temblor se detiene. Pero a ti, la mosca detrás de la oreja ya no te la quita nadie… ¿Y si vuelve? ¿Y si ese temblor es el preludio del big one?
Inmediatamente después, buscas un sistema de alerta en Twitter y recibes en el móvil el motivo de tu desasosiego. Un seísmo de «sólo» 5.3 de magnitud y con epicentro enfrente de la costa de la tristemente famosa Fukushima.
Casi nada para lo que están acostumbrados por estas tierras. Y un recuerdo para toda la vida: ya puedo gritar a los cuatro vientos que (sobre)viví a un terremoto en Japón.
¿Has vivido alguna experiencia similar? Cuéntamela: deja un comentario en el post.
Alberto